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357: El primer Magnum en armas cortas

| Munición y recarga | 10 febrero, 2016

 

357: El primer Magnum en armas cortas357: El primer Magnum en armas cortas

Mencionar al .357 Magnum entre tiradores experimentados es hablar de un auténtico clásico. Estos tiradores, en mayor o menor medida, saben de lo que hablamos y la mayoría de ellos tiene o ha tenido algún arma en este calibre. En cambio, muchos novatos, si bien han oído hablar de él, no poseen los conocimientos que da la experiencia y en general le atribuyen conceptos y prestaciones a veces cercanas a la realidad, pero la mayoría de las ocasiones exageradas.

cartucho 257 MagnumLa siguiente nota no pretende ser algo como: “.357 Magnum: El informe definitivo”, lo que toca ahora es dar algunos datos sobre este calibre para que aquellos que no lo conocen se hagan una idea de lo que representa este cartucho.

A principios de la década de los 30, un buen número de usuarios norteamericanos de revólveres recamarados para el .38 Special empezó a buscar la manera de potenciar este cartucho creándose dos tendencias para lograr su objetivo:

  • La primera continuó utilizando los elementos propios del 38 Special desarrollándose lo que hoy conocemos como munición +P.
  • La segunda, no conforme con las prestaciones conseguidas con los elementos disponibles para el .38 Special, busco nuevos diseños que terminaron con desarrollo del cartucho .357 Magnum.

Philip B. Sharpe, tirador y escritor especializado, utilizando un revólver Smith & Wesson con armazón N, el más grande de casa, fue uno de los que logró elevar las prestaciones del 38 Special. Sin embargo, la sobrepresión de estas cargas podía ser peligrosa, es por eso que Sharpe contacta con Smith & Wesson para intentar producir un arma capaz de disparar a este cartucho con seguridad.

Los estudios que hizo la fabrica determinaron que la munición desarrollada por Sharpe generaba una presión en recamara de aproximadamente 2896 Bares, o sea más del doble que la producida por una carga fuerte del .38 Special.

El .357 Magnum reinó como el cartucho de arma corta más potente hasta la aparición del 44 Magnum

También fue estudiada el arma con la qué se dispararon dichas cargas, no encontrando signos de deterioro apreciables. Es por eso que una vez aprobado el proyecto de crear un nuevo cartucho superior al .38, la Smith comienza el desarrollo del arma y contacta a la Winchester para el desarrollo del cartucho.

La presentación tanto de arma como de cartucho se realiza finalmente el día 8 de abril de 1935. El nuevo diseño de S&W es denominado Modelo 27, cuyas características más destacables son poseer miras regulables, un cañón de algo más de 8″ de largo y un hermoso pavón azul oscuro que acabaría por convertirse en el top de la línea.

Smith&Wesson Modelo 27 con cañón de 8”

Imponente Smith&Wesson Modelo 27 con cañón de 8”

Le siguió el Modelo 28, arma de similares características estructurales pero con una terminación no tan esmerada y con miras fijas. Este modelo tenía como objetivo el acaparar el segmento de armas de servicio en manos de las fuerzas de seguridad.

A pesar de la difícil situación económica que atravesaban los Estados Unidos en ese momento, y que el precio del Modelo 27 excedía bastante a los demás modelos de la fábrica, el éxito tanto de arma como cartucho fue total. Las demás fábricas de armas no se quedaron atrás; en el caso de Colt lanzó al mercado el modelo New Service y como top de la línea empezó a vender el Shooting Master.

A partir del esfuerzo de guerra que se impuso a las fábricas durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial dejaron de lado la producción de este tipo de armas, pero una vez acabada la contienda, se reinicia su fabricación.

Para los primeros años de la década de los cincuenta se hacía evidente que los exitosos modelos de antaño de S&W estaban siendo superados por su competidora Colt, quien lanzaba un arma con un armazón más pequeño, cañón compensado y un muy trabajado sistema de percusión, además de una soberbia terminación: el Phyton.

Colt Phyton 6”

Colt Phyton 6”

A raíz de ello, la Smith percibe la necesidad de sacar al mercado un arma acorde a los tiempos que corrían. Por consejo de William Jordan, gran tirador e integrante de la policía de frontera estadounidense y haciendo uso de las modernas técnicas en metalografía, la Smith pone en el mercado a uno de los revólveres más exitosos de su línea, el que denomino modelo 19.

Smith&Wesson Modelo 19 de 4”

Smith&Wesson Modelo 19 de 4”

 Smith&Wesson Modelo 19 de 6”

Smith&Wesson Modelo 19 de 6”

La particularidad del 19 radicaba en su tamaño, ya que estaba basado en el armazón de tamaño mediano de la fábrica, denominado K, que mantenía las miras regulables y la protección del extractor del tambor. Si bien no llegaba a tener la majestuosidad del Phyton, el 19 combinaba elementos como miras regulables en armas muy bien terminadas apuntando a un segmento masivo del consumidor con la idea de conseguir algún contrato a nivel policial. El 19 también se convirtió en un éxito, tanto entre los civiles como entre las fuerzas de seguridad, que comenzaban a sustituir por este sus viejos revólveres 38 Special.

Tiempo después el modelo 19 compartió las preferencias de los usuarios junto a su hermano de acero inoxidable, el modelo 66 de S&W, en tanto que la Colt continuaba produciendo el Phyton, apuntando a un segmento más alto de consumidores. Una nueva fábrica, la Sturm Ruger Co. salió a competir con estas dos grandes, con sus modelos Blackhawk de diseño retro y similares a los famosos Peacemakers del siglo pasado, apuntando a un mercado puramente civil.

Smith&Wesson modelo 66 de acero inoxidable

Smith&Wesson modelo 66 de acero inoxidable

 Ruger modelo Blackhawk .357 Magnum

Ruger modelo Blackhawk .357 Magnum

Para finales de la década del 70, la Smith comenzó a recibir informes de los usuarios de sus modelos 19 y 66 que manifestaban que sus armas sufrían de un gran desgaste en el puente del arma, a la altura del cono de forzamiento. Después de los estudios correspondientes, se determinó que el problema no se debía en sí a fallos de construcción sino a la aparición de munición con puntas demasiado livianas animadas de altísima velocidad, que en general eran cargadas con pólvoras lentas de tipo esféricas que erosionaban prematuramente el material.

La respuesta de la fabrica fue la puesta en el mercado de la línea “Magnums Distinguidos”, con un nuevo tamaño de armazón, intermedio entre el mediano K y el grande N y que fue denominado armazón L.

Comparativa de los diferentes tamaños de armazones para revólver de S&W

Comparativa de los diferentes tamaños de armazones para revólver de S&W

El resto de las fábricas norteamericanas continuó con sus desarrollos, como en el caso de Colt con su King Cobra, mientras que las diferentes factorías a nivel mundial salieron a competir con las tradicionales manufacturas de los Estados Unidos.

Hoy en día, entre las más notables podemos citar a Manhurin y Taurus, mientras que en el sector de pistolas recamaradas para un cartucho puro de revolver como este, podemos encontrar a la Israelí Desert Eagle y a la canadiense Coonan.

357 Magnum vs .38 Special

¿Y el cartucho?

Después de esta breve introducción sobre las diferentes armas que se desarrollaron para disparar el .357 Magnum, hablemos ahora del cartucho propiamente dicho.

Winchester, con buen criterio, se basó en la vaina del 38 Special para el nuevo diseño manteniendo todas sus dimensiones excepto el largo de la misma, que ahora era 3.43 mm más larga. Esto se hizo por tres motivos principalmente:

  • La vaina más larga puede contener mayor cantidad de pólvora en su interior.
  • Al ser una recámara más grande, las presiones logran reducirse, de los 2896 Bares de la munición experimental a unos 2758 Bares.
  • El largo total del cartucho no permitía que esta munición pudiera ser introducida en revólveres 38 Special.

cotas cartucho 357 MagnumLas prestaciones de este nuevo cartucho lo ubicaban como él más potente de todos los cartuchos de arma corta existentes hasta esa fecha: Una punta de 158 grains con una velocidad que superaba levemente los 457 m/s, si se disparaba desde el modelo 27 con 8 3/8″ de cañón.

Estas prestaciones se mantuvieron hasta el ingreso al mercado de los revólveres de armazón mediano, donde se hizo evidente que estas armas se resentían en mayor grado que los grandes modelos y se volvía difícil manejar su fuerte retroceso así como la asimilación del ruido y fogonazo. (¿Qué dirían los usuarios de aquella época de los nuevos desarrollos de calibres de hoy día?)

Se redujeron las cargas de pólvora y por consiguiente se bajaron las velocidades. Hoy en día la presión máxima determinada es de 2413 Bares, mientras que las velocidades de las mismas puntas de 158 grains se ubican en los 405 m/s.

En los primeros años de la década del 70, se comenzó a cargar al cartucho con puntas más livianas a la clásica de 158 grains; se eligieron pesos de 125 y 110 grains, en general todas ellas diseñadas para expandir sobre un blanco. Tal vez se trató de elevar la energía del cartucho tratando de mantener las presiones dentro de valores razonables. También puede encontrarse munición con puntas de 180 y 200 grains de peso de punta, sin embargo las velocidades caen bastante con respecto al diseño original.

Nuevos diseños tanto de fábricas como de usuarios particulares han convertido al .357 en un calibre que cumple varios roles e incluso podemos encontrar cartuchos de supervivencia cargados con perdigones y de defensa a corta distancia, donde múltiples proyectiles son disparados al mismo tiempo elevan la posibilidad de impacto.

En armas largas, sobre todo en carabinas palanqueras, se consigue obtener un mayor rendimiento del .357 debido a la posibilidad de disparar proyectiles más pesados e incluso los tradicionales del calibre con un mayor volumen de carga. Eso lo hace un calibre apto para la caza de pequeños animales aunque para lo que está considerado como caza mayor en nuestro país, el calibre es algo escaso ya que en general se tira a animales pesados o bien a distancias largas, con el riesgo de dejar una pieza herida.

Como calibre de defensa muchos lo consideran el mejor, siempre y cuando la punta sea la adecuada. En los test realizados para determinar que calibre es el que puede incapacitar a un humano en el menor tiempo y con un solo disparo, la carga de .357 con punta expansiva de 125 grains consigue excelentes valoraciones

En mi opinión, estas cargas producen un estampido y quemado de pólvora fuera del cañón tal que, solo pueden ser manejadas por personas con alto grado de entrenamiento, por lo tanto no lo considero como el calibre de defensa ideal para personas con poca experiencia.

Para tiro de precisión creo que es demasiado calibre. A pesar de que puede usarse con cargas reducidas, considero que su papá, el 38 Special, es más indicado.

recarga del cartucho 357 MagnumMe gustaría finalizar esta nota dando algunas pinceladas sobre la recarga de este cartucho. Por ser un derivado del 38 Special comparte en general todos los aspectos de su antecesor, salvo algunas excepciones. De todas maneras, en contraposición al 38, debemos tener en cuenta que el .357 desarrolla una presión de trabajo de más del doble que el .38 Special.

Como mencioné anteriormente, la vaina es similar a la del .38 a excepción de su largo, por lo tanto sus paredes rectas, terminando en un reborde, típico de un cartucho de revolver. Por la presión a que son sometidas, las vainas más indicadas para recargar son las de latón, cuyo material es más elástico que las vainas niqueladas.

Esto no significa que las vainas con baños de níquel no puedan ser cargadas, sino que es probable que entre estos dos tipos de vainas, la primera pueda ser recargada mayor cantidad de veces. Por otro lado, puede suceder que ciertas vainas niqueladas necesiten de algún tipo de lubricación antes de proceder al resizing, esto a pesar de estar usando dies con inserto de tungsteno, ya que las mismas en ciertas condiciones pueden causar el rayado del die de recalibrado.

En general, las vainas del .357 acusan los primeros síntomas de envejecimiento en su boca, que es el primer lugar donde se rajan en forma longitudinal. Si bien esta rotura se debe a la presión a la que se ven sometidas, también tiene su origen en otro punto que tocaremos luego.

Las vainas que presentan este problema, de ser recargadas nuevamente, al producirse un nuevo disparo continuarán rajándose hasta perder la capacidad de sellado del alvéolo, lo que generara fuga de gases que pueden ser peligrosos para el tirador. Otro caso más peligroso es que la rotura de la vaina se produzca al momento del disparo en toda su longitud, lo que seguramente permitirá que los gases de la combustión se dirijan hacia la mano y la cara del usuario. Ni que decir tiene que es aconsejable que dichas vainas sean descartadas.

El otro lugar en que notaremos que la vida útil de la vaina está llegando a su fin, es el alojamiento del fulminante. Cuando se perciba que la colocación del nuevo fulminante, o bien que la presión sobre la palanca de la prensa al momento de sacar al fulminante percutido sea pequeña, es un indicio claro de que dicho alojamiento ha aumentado su tamaño, y es conveniente descartar esa vaina. Además, el fulminante disparado que ha sido contenido por estas paredes expandidas puede presentar formas fuera de lo común, y hasta puede hacernos pensar en que la carga disparada genera sobrepresión, cuando en realidad no es así.

Este es un calibre que puede contener gran cantidad de pólvora y para que esta pueda tener un buen rendimiento necesita de cañones largos. Los cañones cortos y la munición con pólvora lenta no son la mejor combinación para lograr buenas velocidades de la punta. Solo generan gran estruendo y mucho quemado de propelente fuera del cañón.

disparo revólver 357 Magnum

Entre un arma con largo de cañón de 4″ y otra de 8″ la merma de velocidad para una misma carga es considerable. Entre un cañón de 6″ y 8″, si bien existe perdida de prestaciones, no es tan marcada, por lo tanto se puede decir que para un .357 el compromiso entre prestaciones aceptables y tamaño de arma se logra con cañones de 6 pulgadas.

¿Qué tiene que ver este tema de los largos de cañón con la pólvora?

Para optimizar las recargas en nuestros revólveres .357, el largo de caño es importante. De nada vale cargar con la pólvora más lenta porque las tablas de recarga la indican como la mejor si en nuestro revolver con caño de 2 o 4 pulgadas gran cantidad de la misma se va a quemar fuera del cañón sin beneficio para el aumento de velocidad de la punta.

Final

tambor revolver 357 MagnumEl .357 Magnum cubrió una necesidad al momento de su creación, reinó como el cartucho de arma corta más potente hasta la aparición del 44 Magnum, y se ha mantenido vigente hasta hoy debido a sus excelentes prestaciones. Muchas veces fue el compañero de los hombres de la ley, y lo sigue siendo de los actuales cazadores deportivos.

Aquellos tiradores que sienten que el 38 Special es poco, encontraran una mejor opción en este calibre. Por estas y varias razones más, se ha ganado un buen lugar en el corazón de los usuarios, asegurándole un largo y benévolo futuro.

 

Texto: Rolando Mendez

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