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Ahora te enteras: ¡El poder de parada no existe!

| Policial y defensa | 19 octubre, 2016

 

Ahora te enteras: ¡El poder de parada no existe!Ahora te enteras: ¡El poder de parada no existe! Hola, de nuevo. Esto no pretende ser, ni mucho menos, una patadita en la espinilla de nadie; y no pretende ser un puntapié en tibia alguna, porque es un zasca, o eso pretendo que sea.

Ha llegado hasta mí, de manos de un infante de marina español, de quien omitiré empleo, destino y demás señas identificativas,un magnífico documento compuesto por 15 espléndidas páginas escritas (sin imágenes). Un archivo sin desperdicio, perfectamente traducido del inglés, interpretado, también soberbiamente, por un guardiacivil al que no conozco, pero al que le huelo maestría. La cosa es así de sencilla: el militar patrio, el que me ha proporcionado el citado documento, dice haberlo leído en un blog que administra un jefe suyo, sosteniendo que aunque el contenido le parece correcto y acertado, no le pilla ignorante, porque cree haber leído lo mismo tiempo atrás, palabra arriba o abajo, en un sinfín de artículos firmados por españoles; amén de en varios libros, asimismo escritos en la lengua de Cervantes, el ilustre y universal novelista que para unos fue infante de marina, mientras que para otros solo fue un soldado “de tierra”, que combatió embarcado.

Urey W. Patrick EL PODER DE PARADA NO EXISTE

Agente especial del FBI Urey W. Patrick

De lo dicho por el gringo que sanciona el estudio en cuestión, el agente especial del FBI Urey W. Patrick, nada tengo que objetar, pues sobre balística terminal y heridas producidas por armas cortas, que es de lo que versan aquellas páginas, ya se ha dicho mucho en España, aunque por muy pocos; coincidiendo todo o casi todo lo aquí dicho, con lo rubricado por el norteamericano de marras, dicho sea esto con el máximo respeto. Por cierto, lo del federal data de 1989, considerándolo este servidor plenamente vigente.

En definitiva, que lo que algunos ya hemos conjeturado alguna que otra vez, afirmándolo las más veces tras verificarlo y publicándolo en un puñado de artículos, a veces por haberlo leído en obras de autores tanto de aquí como de allí; otras veces por haber realizado nuestros propios análisis; y en ocasiones por haber disparado a trozos de carne humana con vida; es exactamente lo mismo que el señor Urey firmó hace más de 25 años. Y tan es así todo lo anterior, que seguramente muchos hemos bebido sorbos de la misma fuente, o sea, del yanqui este, lo supiéramos o no lo supiéramos.

Pero la sustancia de estos párrafos míos no está, en absoluto, en lo traducido por el agente español al principio referido, que insisto es estupendo y, desde mi punto de vista, totalmente verosímil. La chicha está en que tal documento se anuncia con esta entradilla, en el sitio del que ha sido extraído: “Su contenido ha pasado desapercibido en nuestro país, sencillamente por desconocimiento del idioma en el que se encuentra escrito, el inglés (…) Ha llegado el momento de abrir los ojos y avanzar 25 años de un solo golpe, dejando atrás tantísimas falacias en lo que respecta a la balística terminal, o de efectos, o de heridas, de una pistola”.

Pues miren, amigos y enemigos míos, señoritas y señoras incluidas: todo lo que del señor Urey he leído, y que aquí muy someramente reseño, ya está dicho en esta ibérica piel de toro. Y no está dicho nada más que al oído de unos cuantos privilegiados, que también, todo hay que decirlo; está dicho en obras editadas, publicadas y firmadas por un tal Javier Pecci, con quien por cierto no mantengo relación en estos momentos, desde hace muchos momentos. Pero también está manifestado por otros maestros como, por ejemplo, el doctor y soldado Cecilio Andrade. Eso sin mencionarme a mí mismo, que no soy nadie sino un mindundi más, que aprendió de los antedichos, aunque lamentablemente no todo lo que ambas sabidurías ofrecían. Es evidente que nunca fui el primero de la clase, cosa que a estas alturas poco me importa ya.

Ahora te enteras: ¡El poder de parada no existe!

 Imagen del autor del texto dando una conferencia sobre balística terminal en Zaragoza. En la imagen se puede apreciar claramente un PowerPoint con la frase ¡No existe el poder de parada!

Así que no es verdad eso de que ahora nos vamos a enterar en España, por vez primera y cual primicia, que el poder de parada no existe; o que la energía cinética por sí sola no mata; o que un calibre .22 puede matar, según qué órgano toque y en qué grado lo afecte (como cualquier otro calibre, vamos); o que las cavidades temporales no hieren; o que los proyectiles expansivos reducen los riesgos propios del exceso de penetración, efecto que no preocupa en demasía donde la Policía consume esta clase de munición; o que el centro de masas no es el pecho, sino el centro de lo que en sí sea el propio blanco en cada instante (una pierna por ejemplo); o que los cartuchos convencionales de las armas cortas no suelen superar los 500 m/s de velocidad inicial; o que los factores psicofisiológicos humanos de supervivencia determinan, muchas veces, el resultado de los tiros recibidos, así como si apuntar es o no posible. Y es que estas cosas son hoy tan verdad, como hace 27, 20, 15, 10, 8, 7, 4 o 3 años, lo dijera el del FBI, un cabo de la Guardia Civil o un cabo primero de Infantería de secano.

Solo una cosa sí es muy cierta, si es que acaso ello era lo que se pretendía decir en la presentación bloguera de tan genial trabajo llegado desde Quantico, pero que en realidad no se ha dicho: nada de esto se dice, ni se habla, ni se enseña, como norma general, en nuestros centros de formación de policías, de militares y de vigilantes y escoltas privados. Pero hay gente involucrada, más a nivel privado que oficialmente, en la difusión de estudios y conocimientos ligados a estas materias. Otra cosa es que por difundir su sapiencia, unos se lucren mucho, otros se lucren menos, otros se lucren poco o muy poco, y algunos incluso no se lucren nada de nada. Porque lo que para unos es un negocio, para otros solo es una pasión.

Texto: Ernesto Pérez Vera

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