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Como empuñar un arma de defensa

| Policial y defensa | 1 enero, 2015

Como empuñar arma de defensaComo otros aspectos relacionados con el tiro de defensa, el empuñar el arma constituye con frecuencia un motivo de polémica entre los expertos. No es el caso de estas líneas en las que tan sólo pretendo dar mi opinión, resultado de mi experiencia, por si a alguien le es de utilidad.

A mi juicio, son dos las condiciones que debe cumplir el óptimo empuñamiento de un arma corta: la primera, que permita mantener el arma “dirigida” hacia el blanco mientras se presiona el disparador; la segunda, que proporcione el mayor “control” posible del retroceso. Quede claro que me estoy refiriendo, exclusivamente, al empuñamiento de armas de defensa. No trato, por tanto, de analizar técnicas propias de modalidades deportivas de tiro.

Reducida distancia, sorpresa, breve tiempo de reacción, alto nivel de estrés…etc., son algunos de los elementos que convergen en los enfrentamientos armados.

Estos son los supuestos de los que parto a la hora de presumir qué empuñamiento de combate es más eficaz.

“Dirigir” versus “apuntar”

Habitualmente empleo el término genérico “dirigir” y no el de “apuntar”, porque el segundo lo asocio con alinear los elementos de puntería, cosa poco probable en situaciones de lucha a “vida o muerte” a juzgar por la mayoría de testimonios de los supervivientes. No quiero decir con esto que rechace el uso del alza-punto, al contrario, siempre que se pueda, deben usarse.

Lo que sostengo, es que en el ser humano predominan las habilidades relacionadas con la coordinación visomotriz que implican la realización de movimientos  controlados y deliberados que requieren de mucha precisión y que son requeridos especialmente en tareas donde se utilizan de manera simultanea el ojo, las manos y los dedos. Algo muy difícil de llevar a cabo cuando se está sometido a altos niveles de estrés.

Se ha constatado que dirigir el arma, sin más, hacia el foco de peligro y apretar el gatillo, son las respuestas más repetidas en los choques armados. Parece razonable, por tanto, que en los entrenamientos se potencien destrezas ligadas a la capacidad de alcanzar el blanco sin servirse de elementos de puntería, desde posiciones forzadas y empleando una sola mano. Habilidades que vienen a enfatizar, aún más, la importancia del correcto empuñamiento de combate.

Como empuñar arma de defensa

En los entrenamientos buscaremos potenciar las destrezas ligadas a la capacidad de alcanzar el blanco con tiros dirigidos, desde posiciones forzadas y empleando una sola mano.

 

“Bloquear” versus “encauzar”

Conseguir que el arma vuelva rápidamente a su posición inicial después de cada disparo, constituye un poderoso factor de supervivencia. Acortar el tiempo de recuperación de la línea de tiro, incrementará la cadencia de fuego lo que, a su vez, multiplica las posibilidades de impactar y, por consiguiente, de incapacitar al agresor. A cortas distancias, disparar rápido es una condición necesaria pero no suficiente si, simultáneamente, no se consiguen agrupar los proyectiles sobre el blanco.

Se puede afirmar que la pericia para “controlar” el retroceso determina el nivel de un tirador. Es fácil distinguir a un tirador novel al observar cómo, en vano, pretende frenar el retroceso, bloqueando brazos, codos y hombros. Algunos, ante la inminencia del disparo, incluso se anticipan al retroceso empujando el arma hacia delante lo que origina la inclinación de la boca de fuego hacia el suelo. Por el contrario, la reacción del arma no distraerá nunca la atención del tirador experto. Sabe que las manos, las muñecas, los antebrazos… harán el trabajo en su momento. Sin crispación, con la tensión justa, el sistema músculo-esquelético se encargará de “encauzar” la acción reactiva del disparo.

La clave para controlar el retroceso, no radica tanto en reducir la amplitud de movimiento de la boca de fuego, como en la uniformidad de dicho movimiento. En otras palabras, lo de menos es lo lejos que “viaje” el cañón, lo que importa es que siempre “regrese” al punto de partida por el “mismo camino”.

Claves del empuñamiento a una mano

Para un correcto empuñamiento deben considerarse los siguientes aspectos:

1. El empuñamiento eficiente empieza a configurarse desde la funda. Es en ella donde el músculo aductor de la mano de agarre, aprovechando la inmovilidad del arma, debe encajarse en la parte más alta de la empuñadura. De esta forma la zona superior de contacto mano-empuñadura se ubica lo más cerca posible de la línea de retroceso de la corredera.

Empuñamiento incorrecto. Demasiada distancia entre el “vértice” de apoyo y la línea de retroceso.

Empuñamiento incorrecto. Demasiada distancia entre el “vértice” de apoyo y la línea de retroceso.

Arma centrada correctamente

Arma centrada correctamente

2. El lomo de la empuñadura descansará en el centro del espacio entre el pulgar y el índice, en íntimo contacto con la base del pulgar (eminencia tenar), quedando el arma completamente alineada con el antebrazo.

3. La muñeca, en función de la angulación del arma, modificará su posición para situar el cañón en paralelo con el suelo. Esta corrección postural que realiza la muñeca habitualmente pasa desapercibida para los tiradores que disparan siempre apuntando. La maniobra de alineación punto-alza demanda que la muñeca rote para enfilar ambos elementos y así llevar el arma a la horizontal de manera inconsciente.

Posición “corregida” de muñeca para alinear el arma sin tomar elementos

Posición “corregida” de muñeca para alinear el arma sin tomar elementos

Sin embargo, cuando no se utilizan las miras para apuntar, la horizontalidad del arma dependerá de la capacidad de coordinación visomotriz del tirador. Que, por cierto, no tiene nada de “instintiva”, ya que la correcta ejecución (estimulo visual/respuesta motriz manual) comporta tener la imagen mental del movimiento que se ha de realizar y esta imagen mental se adquiere con experiencias similares, es decir, con la práctica.

4. El dedo índice permanecerá estirado a lo largo del armazón, hasta que llegue el momento del disparo.

Índice de la mano armada, alejado del disparador. Nótese que índice de la mano de apoyo, está en contacto con el guardamonte.

Índice de la mano armada, alejado del disparador. Nótese que índice de la mano de apoyo, está en contacto con el guardamonte.

5. El pulgar de la mano de agarre puede adoptar dos posiciones:

a) Doblado por la primera falange y dirigido hacia el dedo medio.

Pulgar por debajo de la aleta del seguro. Esta opción es la más extendida

Pulgar por debajo de la aleta del seguro. Esta opción es la más extendida

b) Paralelo al armazón.

Pulgar por encima de la aleta del seguro. Esta es mi opción preferida, entre otras cosas porque me permite controlar la posición del seguro.

Pulgar por encima de la aleta del seguro. Esta es mi opción preferida, entre otras cosas porque me permite controlar la posición del seguro.

En otro apartado analizaremos los “pros” y “contras” de cada una de estas posiciones.

6. Los dedos medio, anular y meñique por acción de los tendones envuelven la empuñadura del arma, ejerciendo tracción en la parte delantera de la empuñadura hacia la base del pulgar. Siendo el medio y el anular los que aportan mayor fuerza al agarre. Un aspecto primordial es que el dedo medio, a nivel de la segunda falange, se mantenga en contacto con la parte inferior del guardamonte.

7. La tensión de los dedos sobre la empuñadura podrá ser más o menos acentuada según el entrenamiento y el tono muscular del tirador, pero  es esencial  que no se “incremente” al presionar el disparador, ni “disminuya” entre disparo y disparo. Los fenómenos psicofísicos conocidos comúnmente como “ordeñar la empuñadura” o el “aflojamiento”, tienen peores consecuencias sobre la precisión, que un empuñamiento poco consistente, pero uniforme.

Consecuencias del empuñamiento tipo “platillo-taza”

Consecuencias del empuñamiento tipo “platillo-taza”

8. El arma debe ser una prolongación del antebrazo antes, durante y después del disparo. Para conseguir esto es imprescindible que la muñeca se mantenga firme, actuando a modo de “puente” por el que ha de discurrir la energía del retroceso hacia el antebrazo, hasta alcanzar el hombro y desvanecerse. Si este “puente” no es sólido, la energía se desviará hacia la zona más débil y se perderá el control.

 

Empuñamiento a dos manos

Parece irrefutable que empuñar un arma con dos manos provee de mayor control que hacerlo con una sola. A pesar de ello, empuñar una pistola o un revólver con ambas manos no comenzó a generalizarse hasta los años 40 en EE.UU. Quizás los motivos del retraso en el uso de ambas manos se hallen en los propios orígenes de las armas cortas. En sus comienzos, la escasa fiabilidad y su limitada capacidad de fuego, imponían al usuario de estas armas, la necesidad de manejarlas con una sola mano, mientras que con la otra blandían un arma blanca (un sable por lo general).

Otras veces, el uso de una mano vino motivado por la exigencia de disparar mientras se cabalgaba, y también puede que tuvieran su influencia los códigos que regulaban los duelos a pistola.

Representación de un “duelo a pistola”

Representación de un “duelo a pistola”

En el marco de los cuerpos policiales dos circunstancias van a propagar el empleo de ambas manos. En primer lugar la adopción progresiva por los departamentos policiales de calibres cada vez más potentes para las armas de servicio. En revólver se evoluciona desde el .32 (muy popular para armas de bolsillo), al .38 Spl. y luego al 357 Magnum. En pistolas se abandonan el 6,35mm y el 7,65mm, hasta llegar al calibre .45 ACP.

En segundo lugar, el desarrollo de competiciones de tiro en los cuerpos policiales. En este ámbito fue pionero el FBI que alrededor de 1935 pone a punto un método de entrenamiento que se materializa en el “Practical Pistol Course” (PPC). En el curso se disparaba tanto en DA como en SA y abarcaba ejercicios de tiro desde los 2 hasta los 54 metros. Las dos manos se empleaban, únicamente, a largas distancias, mientras que a distancias cortas, se empleaba el tiro desde la cadera con una mano.

Forma incorrecta de emplear la mano de apoyo

Forma incorrecta de emplear la mano de apoyo

A mediados los años 50, un sheriff californiano llamado Jack Weaver, con el fin de obtener mejores resultados en el tiro al blanco, desarrolla la técnica de tiro a dos manos que, en adelante, llevaría su apellido. Pero será Jeff Cooper, un coronel retirado de marines, quien sistematizando la técnica Weaver, la difunda por todo el mundo creando escuela y fundando lo que hoy conocemos como la IPSC (Asociación Internacional de tiro Práctico). Sin duda la técnica “Weaver” supuso un gran ventaja en relación con otros estilos, eso sí, con la condición de que se pudiera apuntar.

claves empuñamiento pistola de defensa

Claves del empuñamiento a dos manos

1. El dedo índice de la mano de apoyo puede emplazarse en dos posiciones:

a) En la parte frontal del guardamonte con la finalidad de obtener un punto de apoyo lo más próximo posible a la boca de fuego y aumentar así el control del retroceso. Siguiendo esta tendencia la mayoría de las armas actuales se diseñan con el guardamonte recto y cuadrillado en su parte frontal, lo que induce a muchos tiradores, poco informados, a considerar este tipo de apoyo como el más ventajoso.

Un ejemplo de donde NO deben situarse los dedos índices.

Un ejemplo de donde NO deben situarse los dedos índices.

En mi opinión, situar el dedo índice en esa posición debilita el agarre de la mano de apoyo y produce una falsa seguridad de control. Durante la realización de ejercicios de tiro, es fácil percatarse de cómo los tiradores que emplean esta técnica, pierden el contacto dedo-guardamonte entre disparo y disparo, lo que les obliga a rehacer, después de cada disparo, un nuevo “enganche”.

Otra desventaja de posicionar el índice sobre el frontal de guardamonte, es que tiende a desviar el arma cuando la presión ejercida no es completamente perpendicular hacia el centro de la mano. Muchos impactos bajos y a la izquierda tienen su origen en esta técnica.

Técnica con índice en el frontal del guardamonte

Técnica con índice en el frontal del guardamonte

Es cierto, que existen campeones como Eric Graufell y Jerry Barham, entre otros, que consiguen excelentes resultados colocando el dedo índice en esa posición, pero mo hay que olvidar que se trata de tiradores que disparan miles de cartuchos cada día.

b) Superpuesto al dedo medio de la mano de agarre, en estrecho contacto con el guardamonte a nivel de la segunda falange y, lo que es más importante, ejerciendo un empuje hacia arriba en el guardamonte.

2. Los dedos anular y meñique se superponen a los homónimos de la mano de agarre, procurando mantener una tensión similar a la que ejerce aquélla sobre la empuñadura. Algunos especialistas, proponen diversos porcentajes de presión a ejercer, según se trate de una u otra mano. Los hay partidarios de asignar un porcentaje del 60 % de la fuerza de sujeción a la mano de apoyo y el 40% para la mano de agarre. Justifican este reparto en base a facilitar la disociación de las funciones del dedo índice (presionar el disparador) de las de los demás dedos. Personalmente, trato de que mi tensión sea igual con ambas manos (50/50), aunque creo que hago siempre un poco más fuerza con la mano de agarre.

3. La base del pulgar (eminencia tenar) de la mano de apoyo rellenará el espacio de la empuñadura que queda al descubierto, comprimiendo la cacha del arma como si se quisieran juntar ambas manos. La suma de las fuerzas opuestas, comprimen la cacha a modo de mordaza limitando cualquier movimiento lateral del arma. La tensión máxima se ejercerá, solamente, en el último tramo del recorrido del arma hacia el blanco, antes de completar la extensión (nunca total) de los brazos.

Pulgares superpuestos

Es la técnica que intuitivamente y de forma mayoritaria utilizan las personas que empuñan un arma por primera vez, así como los tiradores con instrucción estrictamente militar o policial. Durante años intenté sustituir este empuñamiento entre mis alumnos, por el de “pulgares rectos” derivado del empuñamiento tipo IPSC. Ahora con la experiencia acumulada durante años, reconozco que fue un error. No porque no fuera mucho más eficiente “mi propuesta”, si no porque la técnica de pulgares rectos requiere, para ser asimilada, un grado elevado de experiencia como tirador.

Empuñamiento con pulgares superpuestos.

Empuñamiento con pulgares superpuestos.

Con la técnica de pulgares superpuestos se logra un nivel aceptable de precisión y velocidad de tiro y además es un agarre polivalente que permite usar indistintamente cualquier tipo de arma corta incluso los revólveres, sin modificar la colocación de los dedos. Otra ventaja es que los pulgares quedan lejos de la corredera, de la palanca de retenida y del botón de extracción del cargador, evitándose interferencias involuntarias en el funcionamiento del arma.

Cuando está en juego la vida, priorizar estos aspectos nunca está de más. La mayor desventaja de este agarre reside en no permitir que la mano de apoyo envuelva por completo la empuñadura, creando vacíos que debilitan el control de arma.

Variante de la técnica clásica de pulgares superpuestos

Variante de la técnica clásica de pulgares superpuestos. El pulgar superior se apoya en la aleta del seguro.Existe el peligro de liberar “involuntariamente” el cargador.

Pulgares rectos

Esta técnica fue desarrollada a principios de los años 80 por dos leyendas del tiro de la IPSC, Rob Leatham y Brian Enos. Anteriormente el divulgador de la técnica Weaver, Jeff Cooper, había propugnado para el empuñamiento de la mítica Colt .45 ACP, un agarre similar que emplazaba el pulgar de la mano que empuña sobre la aleta del seguro manual y el pulgar de la mano de apoyo, superpuesto verticalmente al primero.

Pero el factor determinante de la “revolución” de las técnicas de tiro, vendrá de la mano del vertiginoso desarrollo de la modalidad del Tiro Práctico. Pilares de su éxito han sido, de una parte, el amplio espectro de tiradores (deportistas, policías, militares) a los que atrajo y, de otra, el enorme respaldo comercial que las grandes marcas del sector. Es en este contexto es  donde surge una cantera de tiradores “profesionales” que en la búsqueda del éxito (retribuido), analizan y mejoran constantemente sus técnicas.

Empuñamiento con pulgares paralelos en armas reglamentarias en el CNP.

Empuñamiento con pulgares paralelos en armas reglamentarias en el CNP. En la 28 PK el índice de la mano derecha no se apoya en ninguna palanca.

Desarrollada en su origen para alcanzar el ideario de la IPSC (precisión, potencia y velocidad), la técnica de pulgares paralelos se ha generalizado entre policías y militares que portan el arma con una finalidad estrictamente defensiva. Siendo esta circunstancia positiva, se hace necesario reconocer que es una técnica más elaborada que la de dedos superpuestos y por ello requiere más entrenamiento. Esto exige al usuario valorar, en base las características de su arma, si es o no practicable y lo fundamental: Constatar que la técnica no estorba, lo más mínimo, el funcionamiento mecánico del arma.

Una de las posiciones más valoradas por su eficiencia a la hora de disparar. Nótese que los codos se encuentran ligeramente flexionados para absorber el retroceso.

Una de las posiciones más valoradas por su eficiencia a la hora de disparar. Nótese que los codos se encuentran ligeramente flexionados para absorber el retroceso.

Ventajas

1. La posición alta del pulgar (paralelo a la corredera) en conjunción con la base del índice, componen una “pinza” que permite alinear de forma natural el arma con el blanco, tanto en fuego dirigido como apuntado; ya sea con una mano como con ambas.

Obsérvese pulgar alineado y en contacto con la corredera.

Obsérvese pulgar alineado y en contacto con la corredera.

2. La “pinza” (pulgar-índice), sitúa al punto de apoyo (empuñadura-mano) muy próximo a la línea de retroceso de la corredera, lo que se traduce en una mejor absorción y guía de la energía del retroceso.

3. El mejor control del retroceso favorece la rápida alineación de los elementos de puntería entre disparos e incrementa la cadencia de fuego preciso.

4. El apoyo del pulgar sobre la aleta de seguro (cuando es posible), contribuye notablemente al control del arma. En este punto quiero comentar que, particularmente, para aumentar el control, suelo presionar con la parte interior del pulgar sobre la corredera del arma y nunca he padecido, por ello, interrupción alguna.

5. El pulgar de la mano que empuña al situarse horizontalmente, deja vacante un amplio espacio de la empuñadura en el que acoplar la base del pulgar (eminencia tenar) de la mano de apoyo. Se logra así un agarre compacto y sin huecos.

6. Al situar el pulgar de la mano de apoyo a lo largo del lateral del armazón, se incrementa enormemente el contacto mano-arma lo que repercute en el mejor control del retroceso. Situar el pulgar en el lugar exacto requiere cierto hábito. De lo contrario, aunque no produzca ningún daño al tirador, sí pueden producirse interrupciones.

Obsérvese la incorrecta colocación del pulgar adelantado sobre la corredera.

Obsérvese la incorrecta colocación del pulgar adelantado sobre la corredera.

Por último, quiero finalizar retomando la idea que subyace en las primeras líneas de este artículo. Para ello, traigo a colación un western de los años 50, titulado “Raíces profundas”. En él, se narra la historia de un pistolero llamado “Shane” (interpretado por Alan Ladd), que decide proteger a una familia de granjeros de la codicia de un terrateniente. Pues bien, en una escena de la película mientras “Shane” practica con su revólver, el hijo de los granjeros le observa boquiabierto. Finalizada la demostración, el muchacho queriendo conocer el secreto de la técnica del pistolero, le pregunta: ¿cómo es tu estilo “Shane”? y, el pistolero le responde: “mi estilo…mi estilo es igual que otros y mejor que muchos”. En suma, que la “mejor” técnica siempre debe ser la que le “funcione” a cada uno.

Texto: Francisco Pedro Herrero García

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4 Respuestas a “Como empuñar un arma de defensa”

  1. avatar

    Seria interesante conoce,r si se pudiese dar, un explicación científica, para tener una base en la que basarnos, relacionada con el punto 7 del apartado Claves del empuñamiento a una mano. Muchas gracias por este articulo amen de otros.

  2. avatar

    Excelente artículo amigos, felicidades a su autor y gracias por las notas que publicais en esta web, algunos textos son geniales y nos vienen de perlas a los aficionados y profesionales de la armas. Saludos

  3. avatar

    No se menciona pero la tecnica de pulgares paralelos “ipsc”, añade excelentes resultados en tiro real, al no depender de la vista el tirador automaticamente orienta el arma sobre el objetivo ya que en un enfrentamiento armado el organo de la vista lo tenemos condicionado y funciona de forma autonoma a nuestra voluntad, creando un efecto tunel e impidiendo el desenfoque sobre el elemento de peligro.

    Otra gran cualidad de este tipo de empuñamiento es que favorece el reparto de fuerzas en el agarre haciendo posible la teoria que muy pocos son capaces de llevar a cabo que es 80% de fuerza en mano debil y el restante sobre la mano fuerte.

    Ademas este tipo de empuñadura si esta bien hecho y el dedo se ha llevado todo lo posible hacia adelante, la muñeca quedara bloqueada y sera mas facil evitar cabeceos y oscilaciones.

    No quisiera olvidarme de recomendar esta empuñadura para quien pueda tener necesidad de hacer tiro nocturno o en visibilidad reducida, siendo muy buena opcion para tal efecto.

    Operativamente en trabajo policial es ideal y si se domina permite entre otras “apuntar” desde el pecho o barriga, de forma que el arma no resta vision de la intervencion al mismo tiempo que permite apuntar a otros objetivos estaticos u en movimiento rapidamente.

    Es cierto que necesita entrenamiento, al igual que todas las demas, pero es mucho mas facil para tiradores noveles los cuales evolucionan mas rapidamente y adquieren mas destreza que los que se quedaron en “dedo sobrededo”.

    A mi juicio merece la pena instruir a las FFCCSS en esta empuñadura no solo por la destreza y seguridad que aporta, si no por los motivos psicofisicos que afectan en un enfrentamiento armado, cosa que ya deberiamos de haber tenido muy en cuenta los profesionales y sobre todo los que marcan las lineas de entrenamiento, desde hace mucho tiempo y que esta claro que siguen ignorando.

  4. avatar
    Jose de Jesus Centeno Herrera en 29 junio, 2018 @ 20:39

    El aspecto mental es muy importante aunado a la tecnica

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