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¡Cosas que pasan! ¿Estás preparado?

| Policial y defensa | 28 febrero, 2018

 

tiroteo coche policía¡Cosas que pasan! ¿Estás preparado? Stephanie Bellis Warner, agente femenina del Departamento de Policía de Brentwood, Tennessee (Estados Unidos), es ejemplo de muchas cosas. El 6 mayo de 2002 se enfrentó a un atracador que estaba armado con un fusil de asalto. La funcionaria, que resultó herida en un brazo, consiguió alcanzar con un disparo a su particular homicida.

Al filo de la una de la tarde de tan primaveral día, Warner recibió por la emisora de su coche-patrulla un aviso de atraco al Banco de América. Estaba cerca del lugar, por lo que de inmediato activó el sistema acústico y luminoso de su vehículo. “A medida que me iba a cercando al banco, iba notando que el corazón me latía cada vez con más fuerza. Estaba segura de que llagaría a tiempo para poder atrapar in fraganti al ladrón”, reconoció la agente, durante una entrevista concedida posteriormente a diversos medios de comunicación.

Glock 27 calibre .40 como la empleada por la agente Stephanie

Glock 27 calibre .40 como la empleada por la agente Stephanie

No se equivocó: llegó antes que ningún otro compañero suyo. Pero cuando estaba accediendo a un cruce cercano al lugar del robo recibió una ráfaga de disparos que entraron por la ventanilla delantera derecha, por la del asiento del acompañante. Por suerte, patrullaba en solitario. Stephanie supo que tenía que abandonar el automóvil y lo abandonó. Tal y como admitiría más tarde, no recuerda haber abierto la puerta del coche ni haberse desabrochado el cinturón de seguridad, pero evidentemente lo hizo.

Al descender del patrullero desenfundó su pistola Glock 22 del calibre .40 S&W, pero perdió el equilibrio y resbaló. Cayó al suelo. Se incorporó rápidamente, viendo como desde uno de sus brazos goteaba sangre. Ya no volvió a mirarse más la herida durante un buen rato. No podía. Su atención estaba totalmente centrada en otra cosa, en un varón que se encontraba justo detrás del coche policial. El hombre, de aspecto enloquecido, disparaba hacia ella con un fusil de asalto AR-15 del calibre 5.56×45 mm Otan. La situación era dramática. Entre Warner y su atacante solamente distaban los metros que tenía de longitud el propio vehículo. Muy poca distancia. Se tirotearon el uno al otro durante unos segundos, siendo indudablemente más contundente cada serie de disparos efectuados por el delincuente. Pese a todo, la funcionaria consiguió herir en una pierna a su antagonista.

armas tiroteo policía

Imagen del fusil y la pistola del atracador en la parte posterior del automóvil

Amigos lectores, más difícil todavía: en mitad del tiroteo, Stephanie agotó la munición de su cargador. Una verdadera pesadilla, vamos. Pero gracias al entrenamiento recibido, consiguió introducir un cargador nuevo en el arma, pudiendo continuar defendiéndose a tiro limpio. Según contó ella en su momento, no dejó de moverse ni un solo instante, quedando todo ello filmado por el sistema de grabación de su coche. Se movía mientras localizaba al atracador a la par que disparaba y, también, mientras recargaba la pistola. Para colmo, no dejó de enfocar (visualmente) la zona de riesgo. Solamente durante una fracción de segundo desvió la vista de su contrincante y fue para introducir el cargador de repuesto en su arma, algo a lo que incluso una persona adiestrada tuvo que recurrir ante el brutal derrumbamiento emocional que la situación regalaba.

La mujer recuerda que sus piernas “se movían más velozmente que nunca”. Sentía que se movían más que su propio corazón y eso que éste seguía aumentando su frecuencia cardiaca. Le vino bien que la fisiología funcionara tal y como se esperaba de ella, permitiéndole estar alerta. Aunque suene a película, las cosas se complicaron todavía más: mientras los disparos iban y venían, no solamente ella se desplazaba… también lo hacía su coche. Se produjo algo del todo rocambolesco, y es que al descender de él con tanta prisa, el automóvil quedó en marcha y en movimiento; lento, pero en movimiento. Circulaba desgobernado en la dirección que ocupaba la joven policía. Por ello, Stephanie no solo se desplazaba lateralmente, para ponérselo difícil al tipejo del fusil, sino que también corría de espaldas sin dejar de mirar hacia el riesgo que ante sí tenía.

La chica reconoce que mientras todo esto estaba ocurriendo no vio como otros compañeros se estaban personando en la escena. No podía. Había perdido mucha capacidad cognitiva y su habilidad motora compleja, la que permite realizar varias tareas a la vez, estaba muy deteriorada por el estrés de supervivencia que su mente estaba experimentando. Por suerte para ella, cuando aquellos refuerzos aparecieron, el atracador centró su atención sobre ellos, sobre los nuevos objetivos. La nueva situación le permitió a la policía refugiarse detrás de una furgoneta que, casualmente, se encontraba parada en un cruce semafórico cercano.

Ver vídeo:

Uno de los policías que llegó en la remesa de apoyo, el sargento Walsh, recibió un impacto de bala en una de sus extremidades inferiores, quedándole el muslo destrozado. De superproducción cinematográfica: el sargento estaba desangrándose en su asiento mientras el atracador se acercaba de nuevo a él. Por suerte para todos, en especial para Walsh, varios agentes más aparecieron justo cuando se veía que el herido iba a ser ejecutado en el interior de su propio coche. Cuatro policías, entre ellos un teniente y otro sargento, abrieron fuego continúo contra el homicida. Stephanie Warner recuerda que la camisa de color blanco que vestía el criminal empezó a teñirse de color rojo. Murió allí mismo.

El sargento herido fue trasladado al hospital. Sobrevivió. Poco después de la primera evacuación sanitaria se produjo la segunda, la de Warner. El sargento permaneció mucho tiempo de baja laboral sin poder incorporarse a su vida normal. Ella se sintió muy mal consigo misma cuando abandonó el centro hospitalario dejando allí a su compañero, dado que él le había salvado la vida: Walsh detuvo su patrullero en medio del fuego cruzado, entre el tirador activo y su compañera. Eso es lo que se llama echar un capote y dos cojones, porque el fuego por él recibido iba claramente dirigido a ella.

Stephanie, en una de las entrevistas concedidas: “La formación que un agente de policía tiene que recibir, nunca es excesiva. Yo misma era, hasta aquel día, de las que se quejaba cada vez que recibía la orden de acudir a la cancha de entrenamiento. Hoy creo que la capacitación es lo que únicamente puede salvarnos la vida. Si no hubiera entrenado la resolución de interrupciones (encasquillamientos) y las recargas de emergencia, hoy no estaría viva”.

Stephanie Bellis Warner, agente femenina del Departamento de Policía de BrentwoodEsto se llama lección aprendida. Stephanie admite que ahora juega continuamente al rol, pero sin caer en la obsesión. “Cuando estoy en cualquier situación, esté o no de servicio, me planteo qué haría en ese instante si se produjera una emergencia”. Así siempre tiene una posible respuesta predispuesta en la recámara del cerebro, de cara a reaccionar como un resorte ante cualquier estímulo que pueda surgir y activarla. Su mente está tan preparada como su propia técnica. Mentalidad de supervivencia; mentalidad táctica. Esto es algo que ya hacemos algunos aquí, siento tildados de locos, flipados y friquis.

Stephanie Bellis Warner no siempre trabajó para la Policía de Brentwood. Antes estuvo dos años en el Departamento del Sheriff del Condado de Rutherford, también en el Estado de Tennessee. En aquel cuerpo se convirtió en la primera mujer que superó el curso de capacitación SWAT (Unidad de Asalto). En el departamento de Brentwood no solo ejerció de patrullera urbana (caso del día de autos), sino que también desempeñó funciones como negociadora de secuestros y como agente CSI (Investigación en la Escena del Crimen o Policía Científica).

Stephanie Bellis Warner felicitaciónTras el tiroteo, tanto ella como el sargento Walsh recibieron numerosos reconocimientos profesionales, destacando entre estos la máxima condecoración que se concede en Estados Unidos: el Corazón Púrpura. El presidente George Bush les impuso tal distinción. A ambos heridos, así como a los demás intervinientes en la resolución del suceso, le concedieron otro premio en Washington, otorgado esta vez por la Asociación Nacional de Organizaciones Policiales. Después de todo lo acaecido, la vida siguió y Stephanie se casó con su novio, un sargento de policía de una ciudad cercana a Brentwood. Hoy tienen dos hijos y manifiestan públicamente que son felices. Otra vez como en las películas de los domingos por la tarde.

Conclusión

Hay que entrenar, entrenar y entrenar. Les insto a que acudan a todos los entrenamientos a los que sean convocados, y que además lo hagan con interés. Si los ejercicios de reciclaje que nos brinda nuestra organización no son serios y, por el contrario, son a todas luces insulsos e incompletos (la mayoría se encuentran en estos parámetros), recabemos a los sindicatos y a nuestros jefes un adiestramiento que no hurte la verdad. Exijamos una instrucción seria, completa, de calidad y real. Clamemos compromiso del bueno, no del barato que se lleva el viento, cual palabra vacía y estéril.

Apunte personal

Aunque muchas veces no queramos verlo o creerlo, en España se producen muchos enfrentamientos policiales con armas. Por suerte son menos que en Estados Unidos. Muchas veces no se llega al intercambio de disparos porque la parte de los buenos, la nuestra, cae pronto o simplemente deja que todo acabe y fluya sin tener que intervenir: “Tira por ahí, que llegar el primero es de panoli (quien lo niegue, se define). Otro apunte. Demasiados instructores embusteros e ignorantes sostienen que ante un arma larga es mejor no luchar y ponerse a rezar, si únicamente disponemos de una pistola o de un revólver. ¡Pues no, yo lo niego y me resisto a llevar y traer esta asquerosa mentira! Siempre hay que procurar lo imposible. Si se intenta y se está mínimamente preparado, la suerte seguro que se alía un segundo con nosotros. Podemos vencer, solo hay que creer en ello y estar mentalizado, o sea, haberlo pensado y meditado antes. No necesariamente se trata del arco y de la fecha, el indio es quien realmente tiene peso y valor en este asunto.

Texto: Ernesto Pérez Vera

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2 Respuestas a “¡Cosas que pasan! ¿Estás preparado?”

  1. avatar

    Tiene tela, pero se puede tardar mucho menos en cambiar de cargador empezando por ni tocar el que sueltas como todos sabemos

  2. avatar
    Ernesto Pérez Vera en 14 abril, 2018 @ 7:21

    Sin duda, claro que puedes tardar menos en cambiar el cargador. ¿Lo has hecho alguna vez estando herido y cagado de miedo porque desde 6 metros te estaban disparando con un fusil de asalto? Yo lo hubiera querido hacer todo la mitad de bien que esta mujer, con eso me hubiera conformado.

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