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De montería en Las Mesas de Mialdea

| Caza | 8 julio, 2014

 

Jabalí monteríaDe montería en Las Mesas de Mialdea

Hace varios meses que finalizó la temporada montera, varios meses en los que se han entremezclado los recuerdos de lo vivido en la campaña pasada y los anhelos de lo que está por venir una vez se abra la siguiente. Así las cosas, como pequeño homenaje a la montería tradicional española y también con ánimo de calentar motores de cara al siguiente ejercicio montero, a continuación ofrecemos la crónica y las fotografías de nuestro colaborador Félix Sánchez de la montería familiar en la finca Las Mesas de Mialdea.

El 18 de enero de 2014 se monteó esta tradicional finca cordobesa, a escasos kilómetros de la capital. 503 hectáreas, de las que se cazaron la mitad, de matorral mediterráneo, grandes manchones de monte noble de cabeza y zonas de dehesa de encinas. Se montaron solamente seis armadas con un total de 32 puestos y la participación de siete rehalas, ya que en esta ocasión la dio la propiedad y solamente por invitación.

Algunos monteros leyendo un ejemplar de la revista Caza Mayor.

Algunos monteros leyendo un ejemplar de la revista Caza Mayor.

Lámina regalada a todos los presentes.

Lámina regalada a todos los presentes.

El gran montero Benito Lozano, ‘Tío Beni’, fue homenajeado en un acto lleno de emoción.

El gran montero Benito Lozano, ‘Tío Beni’, fue homenajeado en un acto lleno de emoción.

La montería se echó en memoria de Andrés Mialdea Hidalgo, dueño de la finca hasta que falleció el año pasado. El día se presentó frío y lluvioso, con una leve niebla que despejó al avanzar la mañana. A ratos se descolgaban pequeños aguaceros. A las ocho y media estábamos citados en una nave lindante con el cortijo, donde se dieron las clásicas migas y se sirvió un café. A las nueve comenzó el sorteo dirigido por Ricardo F. de C. Antes de comenzar

se rezó un padrenuestro por los monteros que ya no están entre nosotros. Se entregó a los asistentes una preciosa lámina con un grabado cinegético, que habrá que enmarcar.

Tras esto se fue llamando a las armadas y saliendo ordenadamente hacia los puestos.

Monteros en el lugar de reunión y, poco después, camino de sus puestos.

Monteros en el lugar de reunión y, poco después, camino de sus puestos.

Los paisajes espectaculares de esta finca no quedaron deslucidos por la lluvia que a ratos se dejaba sentir y que convirtió en barrizales muchas de las pistas. A nosotros nos tocó salir en último lugar, pues la buena mano de mi compañero de puesto, Rafael, consiguió sacar la mejor postura de la mancha, el 4 de la traviesa de Los Caserones.

A las once y media fue la suelta de las rehalas presentes e inmediatamente empezaron a escucharse los primeros disparos, que no pararon hasta la finalización de la montería. En esta finca, debido a su extensión y a estar abierta, es fácil que las reses se vacíen a menos que queden cubiertas todas las huidas, pero la seguridad prima en el montaje de las armadas, siendo los tiraderos de los puestos amplios y sin peligro.

Las mejores armadas fueron las del Alcornoque / Traviesa de los Huesos, donde en el número 4 Joaquín Tortosa cobró un gran cochino, la del Llano, donde en el puesto número 1 Fernando G. Echegoyen cobró un buen venado, y la armada de Los Caserones, donde en el número 4 Rafael Domínguez y el que suscribe lograron cobrar tres cochinos, viendo ocho más que no pudimos tirar al estar muy tapados de monte, eso sí, usando un arma solamente y turnándonos en cada lance.

Imágenes de la mancha que se monteó, de unas 250 hectáreas, con 32 puestos y siete rehalas.

Imágenes de la mancha que se monteó, de unas 250 hectáreas, con 32 puestos y siete rehalas.

Uno de los jabalíes que se cazaron.

Uno de los jabalíes que se cazaron.

Lo mejor de la mañana fue un gran navajero que nos pasó muy cerca y al que no pude disparar por ir rodeado de perros. Al final un cochino cobrado por Rafael, dos más por mí y otro más que cogieron los perros y que dejamos marcado por debajo de nuestro puesto. Una buena mañana, ¡sí señor! La impresión general fue que con más perros hubiera sido un numerazo. Se dio una espléndida comida a los asistentes, tras la cual se procedió a entregar un diploma y otros obsequios al gran montero Benito Lozano, ‘Tío Beni’, en un acto lleno de emoción. En la junta de carnes se presentaron quince cochinos (un posible plata alta y tres navajeros) más cuatro venados.

Un día de los que no se olvidan, montería tradicional española 100%, rodeado de grandes monteros y a la vez amigos. Es un placer poder montear conociendo de antemano la finca por haber cazado antes allí, saber de las huidas y querencias de las reses, conocer a los monteros que ocupan los puestos vecinos y a las rehalas que intervienen. Y comprobar que aún se puede montear sin que lo principal sea el beneficio económico ni los resultados. Lo que se buscaba era pasar un día agradable entre amigos y de camino, cazar. ¿Sepuede pedir más? Para mí ésta es la esencia de la caza. No puedo dejar de dar las gracias a Sito y Anabel Mialdea, perfectos anfitriones, por esta gran jornada montera.

Detalle de la cuerna de uno de los venados que se abatieron.

Detalle de la cuerna de uno de los venados que se abatieron.

Espectacular trofeo de jabalí.

Espectacular trofeo de jabalí.

Texto y fotos: Félix Sánchez

 

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