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El calibre .223 para combate a corta distancia.

| Munición y recarga, Rifles y fusiles | 15 junio, 2014

 

Calibre 5,56Como consecuencia de resurgir el interés por parte de algunas agencias de seguridad y fuerzas policiales de los Estados Unidos sobre el calibre .223 Remington (ó 5,56 x 45 mm NATO) para el combate a corta distancia y del sistema de armas desarrollado para él, y ante una próxima renovación de las pistolas ametralladoras en uso (submachine gun o SMG, en inglés), por otras de nueva generación y en calibres para pistolas semiautomáticas como el 9 mm Para., 10 mm y .40 Smith & Wesson, el FBI decidió realizar una serie de test o pruebas a fin de comparar el comportamiento balístico terminal, principalmente del factor penetración, de los calibres antes mencionados y del .223 Remington, para poder determinar, esencialmente, si éste último calibre podría ser utilizado en aquellos casos de combates a corta distancia o en los también llamados combates en locales cerrados, en el medio urbano, en inglés denominados “Close Quarter Battle o CQB ”.

Estos test (en total fueron trece) estuvieron dirigidos por personal del Firearms Training Unit (FTU), una unidad especial para el entrenamiento con armas de fuego, en la Academia del FBI en Quántico, Virginia, lugar donde el famoso patólogo forense, el Coronel (R) del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica Dr. Martín L. Fackler y otros expertos en balística, habían anticipado mediante técnicas experimentales la efectividad para producir heridas y el potencial letal de modernos cartuchos de armas cortas.

En todas estas pruebas se utilizaron, en pistolas, balas puntas huecas (JHP) y totalmente encamisadas (FMJ o FMC), marcas Federal “Blitz”, Hydra Shok y Winchester.

En el calibre .223 Remington, en armas largas, se usaron fusiles M16 A1 y A2, usándose las mismas marcas de cartuchos pero con puntas de diferentes características, pesos y también a diferentes distancias; y como medios de prueba para todas ellas se usaron bloques de gelatina balística al 10% para simular tejidos vivos, chapas de acero, madera laminada, parabrisas de automóviles, ropa simulando vestimenta liviana y gruesa, etcétera.

Fusil M 16 A 2. Longitud del cañón: 508 mm. Largo total: 1.006 mm.

Fusil M 16 A 2. Longitud del cañón: 508 mm. Largo total: 1.006 mm.

Con todos estos test se comprobó que el calibre .223 Remington penetraba, en promedio, menos que los proyectiles de SMG en los calibres de pistola antes mencionados, a pesar de que por más de 20 años se afirmó que este calibre penetraba muy profundamente en el cuerpo humano, pudiéndolo atravesar y convertirse así en un factor de riesgo para terceros circunstantes.

Finalmente, el FTU confirmó que la cavidad permanente producida por la rotura y destrucción de los tejidos (también llamado canal de la herida) y la profundidad de penetración, eran el factor primario más importante en la producción de heridas por proyectiles de armas cortas y que la penetración en tejidos blandos tendría que estar entre las 12 y 18 pulgadas (30,4 y 45,7 cm, respectivamente) de profundidad para ser efectiva.

Los resultados de estas pruebas pueden verse resumidos en las tablas 1 y 2, que están a continuación, donde también se toma como parámetro de referencia el porcentaje de la penetración en gelatina balística al 10%.

Considerando que el grosor promedio del torso de una persona adulta es de 9 pulgadas, desde la cara anterior a la posterior, (Nota del Traductor: en mi opinión se debería considerar en un adulto un grosor promedio de 10,5 pulgadas, o sea aproximadamente 26,6 cm) todos los disparos calibre .223 Rem. con proyectiles con un peso entre 55 a 69 grains (3,56 y 4,47 gramos) aparecen como adecuados para ser utilizados en tejidos blandos y en disparos de frente; y que en disparos de perfil, si la bala atraviesa por ejemplo el hueso del brazo lo fragmenta y también se fragmenta el proyectil, de modo tal que al entrar en la caja torácica el cuerpo principal del proyectil y las esquirlas del mismo más los probables fragmentos óseos que lo acompañaren (que serían los conocidos como proyectiles secundarios), podrían no originar la herida con una cavidad de tamaño y profundidad suficiente para ser efectivo, o sea no lograr la neutralización del blanco alcanzado.

Refiere el autor que los médicos forenses acostumbrados a observar lesiones producidas por heridas de bala, en general están de acuerdo en afirmar que los proyectiles de alta velocidad en calibre .223 Remington producen en los tejidos blandos heridas de mayor tamaño que el diámetro del proyectil (o sea que su calibre), fenómeno atribuido principalmente al efecto sinérgico entre la cavidad temporaria por estiramiento y los fragmentos del proyectil en los tejidos vivos, a los que lesionan y debilitan lejos de la trayectoria principal, siendo ésto lo opuesto a lo que producen la mayoría de los proyectiles de arma corta, con velocidades relativamente más bajas.

También el autor toma como referencia una muy conocida publicación del Dr. Martín Fackler: “Wounding Patterns of Military Rifles” de1989, en donde se describen los cambios en la forma, fragmentación y trayectoria del proyectil militar, y también la formación de la cavidad permanente y la cavidad transitoria del .223 Remington en gelatina balística al 10%, advirtiendo Fackler que en estos fenómenos el efecto sinérgico entre alta velocidad y fragmentación del proyectil en la formación de la cavidad temporaria o transitoria, no pueden ser medidos científicamente debido a que la gelatina es un medio demasiado elástico.

El doctor M. Fackler además recomienda para uso policial un proyectil de 55 grains (3,56 gramos) y con punta hueca (Hollow Point o HP), el cual penetraría lo suficiente para alcanzar órganos vitales y que, a diferencia de uno totalmente encamisado, sufre un vuelco en su trayectoria y se fragmenta muy rápidamente, evitando la sobrepenetración y el posible daño latente para terceros o para otros policías cuando se dispara en el medio urbano, en el llamado fuego amigo o “Friendly Fire” en inglés.

El mismo autor opina, diciendo sinceramente que pese a todo, el cartucho más disponible en las operaciones de las fuerzas policiales posee una bala de 64 grains (4,14 gramos), punta blanda (Soft Point o SP), de marca Winchester-Western, conocida comercialmente como “Power Point” y que por tener una cubierta o camisa especial, le permite expandirse adquiriendo el diámetro como el de un proyectil de calibre .30 (7 mm).

Debe ser tenido en cuenta que la munición militar para este calibre tiene una punta que puede variar entre 55 y 62 grains de peso (3,56 y 4,01 gramos), siendo ésta última denominada también SS109.

Martin Fackler dice también que el calibre .223 Rem alcanza su máxima velocidad, aproximadamente unos 3.200 pies por segundos o pps (± 975,36 m/s) en cañones con un largo entre 18 y 20 pulgadas (45,7 y 50,8 cm), y que parece ser que la velocidad mínima para impactar al blanco y permitir una efectiva performance del proyectil estaría en los 2.500 pps, la que sería, aproximadamente, igual a 762 m/s.

M 4 A1 Carbine. Culatín totalmente retraído. Largo total: 838 mm con culatín extendido y 757 mm con culatín retraído. Largo de cañón: 370 mm. Peso: 3 Kg. con cargador lleno con 30 cartuchos y con cargador vacío: 2,52 Kg. Cadencia de fuego: 700-950 tiros por minuto. Alcance máximo: 360 m

M 4 A1 Carbine. Culatín totalmente retraído. Largo total: 838 mm con culatín extendido y 757 mm con culatín retraído. Largo de cañón: 370 mm. Peso: 3 Kg. con cargador lleno con 30 cartuchos y con cargador vacío: 2,52 Kg. Cadencia de fuego: 700-950 tiros por minuto. Alcance máximo: 360 m

Proyectiles con un peso superior a 50 grains, podrían no alcanzar la suficiente velocidad (menor a 2.500 pps) en cañones con menos de 10 a 11 pulgadas de longitud (25,4 y 27,9 cm)

El cartucho “Blitz” de Federal, de muy alta velocidad y de construcción fragmentable, demostró en el test del FBI tener una pobre penetración, por lo que podría ser considerado adecuado para su uso CQB. Debido a ello debería ser disparado en cañones extracortos como en el H&K 53, de 8.85 pulgadas (22,4 cm), a fin de mantener una velocidad adecuada, favorecer una buena penetración y una confiable fragmentación, produciendo una buena cavidad temporaria a corta distancia. Por la rápida pérdida de velocidad, el alcance máximo de este cartucho para blancos humanos sería muy probablemente de 100 yardas (91,44 cm) o menos.

herida causada por un proyectil fragmentado M 855 ó 5,56mm OTAN

En la imagen superior podemos ver el perfil clásico de una herida causada por un proyectil fragmentado M 855 ó 5,56mm OTAN, FMJ, con un peso de 62 grains, núcleo de acero y base en cola de bote, con una velocidad de 3.035 pps. La penetración de unos 34 cm (13,4 pulgadas), se puede considerar aceptable. Se puede ver un cuello largo y estrecho de unos 9 cm (4 “) antes de que el proyectil rote y se fragmente. La longitud del cuello puede variar entre 9 a 20 cm dependiendo de la velocidad de impacto (una de las razones de su errático desempeño). La bala original M 193 de 55 grains produce un perfil similar, pero tiene un cuello más largo y cavidades temporales y permanentes ligeramente más pequeñas. Ambas proyectiles se fracturan violentamente a nivel de la huella del canal del cierre a velocidades por encima de 2.700 pps. Por debajo de esa velocidad los proyectiles pueden romperse en varios fragmentos más grandes o simplemente se voltean (tumble) sin producir una amplia cavidad permanente (http://www.frfrogspad.com/terminal.htm)

Debido a la estrecha relación entre longitud del cañón y la performance de este calibre, el autor de la nota es partidario de cañones con longitudes superiores a las 14 pulgadas en carabinas CQB, ya que longitudes mayores a la mencionada pueden permitir a una punta de más de 60 grains una velocidad en la boca de fuego que esté en el umbral de los 2.500 pps o aún mayor (aproximadamente 762 m/s).

Destaca el mismo autor que cada equipo de operaciones especiales debería seleccionar cuidadosamente el largo de cañón de su arma de hombro para CQB, lo cual unido a la velocidad de impacto del proyectil, forma y tipo de construcción del mismo, serían factores claves en la profundidad de penetración y severidad de la herida, como así también adquiere destacada importancia el lugar o zona impactada y a veces el número de disparos y de la secuencia de los mismos, lo que sería determinante para que un blanco sea rápidamente detenido o no, característica muy deseada en el ámbito policial pero no en el militar.

Este criterio es el que favorece el empleo de las carabinas denominadas “Bull-pup” (cachorro), las que se cararacterizan porque mantienen un largo de cañón adecuado con una longitud total relativamente compacta, siendo su manejo tan flexible como con las SMG en espacios limitados.

Este tipo de proyectil también debería verse favorecido, en caso de disparos que fallan al blanco en lugares habitados, por la capacidad de romperse en fragmentos muy pequeños y de poco poder lesivo al impactar contra una superficie dura, evitando así los peligrosos rebotes.

De lo expuesto anteriormente surge por qué el Steyr AUG, con cañón de 16 pulgadas (40,64 cm), sea comparado muy favorablemente con una SMG Heckler & Koch modelo MP5-SD.

STEYR AUG A1 Carbine. Longitud del cañón: 407 mm. Color negro policial.

STEYR AUG A1 Carbine. Longitud del cañón: 407 mm. Color negro policial.

El estudio del FTU del FBI demostró claramente que:

  1. En promedio, los disparos del .223 Rem. penetran menos en los tejidos humanos que los proyectiles de pistola evaluados, ya mencionados.
  2. La sobrepenetración del cartucho .223 R, a corta distancia, ha sido muy exagerada.
  3. Con excepción de la penetración en todos los chalecos antibalas blandos, el calibre .223 Remington demostró en general menor capacidad de penetración en los medios de pruebas utilizados que los cartuchos de arma corta cotejados, por lo que parece ser el .223 un calibre relativamente seguro para ser empleado en eventos CQB, en comparación con los cartuchos para pistolas semiautomáticas evaluados en los tests mencionados.

Para finalizar el resumen de este artículo, el autor agrega, además, que beneficios brindarían la adopción de este calibre, ya sea utilizando la versión carabina o la presentación corriente como fusil.

Así es que podemos ver que el calibre .223 R se presenta como altamente versátil para ser usado en zonas rurales o urbanas, aunque para blancos que se suponen estarán situados a más de 200 metros se recomienda el uso de rifles (fusiles), debido que a mayor distancia aumenta la estabilidad del proyectil, disminuye la velocidad y aumenta la capacidad de penetración, produciendo mayor daño en los tejidos alcanzados, aumentando así el Stopping power.

También dice que la facilidad para entrenar con un arma de hombro, que sirva tanto para CQB como para utilizar en espacios abiertos, simplifica y disminuye el tiempo de entrenamiento, la logística y también de manera efectiva los costos, ya que debido a la gran cantidad de cartuchos militares almacenados como “surplus”, estos podrían conseguirse a un precio menor.

Además, dice también, las agencias de policías podrían hacer ahorros significativos comprando carabinas de tiro semiautomático en lugar de pistolas ametralladoras de fuego selectivo, evitando así el uso de variados tipos de armamentos especiales.

Termina R.K.Taubert diciendo que, si bien la munición que se ofrece normalmente en este calibre está lejos de ser perfecta y, a pesar de ciertas deficiencias, ya existen algunas fábricas de cartuchos que tratan de mejorar las municiones para uso CQB; y también anticipa que en el futuro, el calibre.223 Remington eventualmente reemplazará a las SMGs que utilicen cartuchos en calibres para pistolas semiautomáticas en muchos departamentos de policía y agencias de seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica.

Comentarios del traductor:

Si bien el autor de la nota original sobre el calibre .223 Remington no incluye consideraciones médico legales, personalmente creo que las disquisiciones que se hallan en este escrito si lo permiten y a ellas me referiré sucintamente, con las reservas personales que sobre esta parte de la Balística se pueden poseer.

Se puede decir que la llamada Balística Terminal o Médico Legal es el campo de acción del Médico Legista o Forense para el estudio de la acción de un proyectil de arma de fuego portátil cuando el mismo impacta en un ser humano vivo. O sea que, en resumen, es el estudio de las características de la herida (o lesión) producida y de su repercusión general sobre el organismo del individuo herido, a fin de asesorar al magistrado del Poder Judicial que interviene en la investigación de un hecho criminal.

Surge de la lectura del artículo en cuestión, para hacerlo breve, que la importancia de la lesión con proyectiles del calibre supra mencionado dependerá fundamentalmente del largo del cañón del arma, del tipo de bala utilizada, de su velocidad y del lugar del organismo humano donde esté localizada la herida. Todo ello está bien explicado en el texto de la nota.

Así refiere que la profundidad de penetración del proyectil es muy importante, porque si ella es escaza quedará alojado en planos superficiales y no se obtendrá un poder de incapacitación adecuado. Si ella es excesiva, no sólo disminuye la capacidad de detención del proyectil sino que puede producir la perforación del individuo impactado y heridas indeseables a terceros circunstantes. Además se puede añadir:

Que balas deformables como las HP o SP, no sólo son las que alcanzan una penetración suficiente que posibilita la ocurrencia de una rápida incapacitación, término que personalmente prefiero utilizar en reemplazo de poder de detención, sino que producen una trayectoria singular con la cual aumentaría la cesión de energía y, por ello, el volumen de tejidos afectados creando a su paso las llamadas “cavidades” y originando estímulos nociceptivos que actuarían, en algunos casos, bloqueando la actividad encefálica (SNC), los que llevarían al individuo herido a ser derribado.

Que en el medio policial las características de los proyectiles y de las armas utilizadas no tienen, necesariamente, que ser igual a las empleadas en el medio militar.

Finalmente me permito agregar, como se refiere en el texto, que las pruebas balísticas con proyectiles de este calibre en medios de prueba artificiales como lo es la gelatina balística al 10 %, no permiten obtener conclusiones científicas categóricas e indiscutibles referidas a su capacidad para herir e incapacitar a un ser humano vivo. O sea, que los resultados obtenidos en tales medios artificiales no se deberían extrapolar directamente a seres humanos vivos cuando se quiere estudiar en ellos el efecto de los proyectiles de las armas de fuego portátiles.

Oscar Enrique VanzettiTexto: Oscar E. Vanzetti

Prohibida su reproducción total o parcial sin la expresa autorización escrita del autor.

 

Bibliografía Consultada:

  • Albino O. C: Nociones de balística para armas menores. Edición del Autor. Bs.As. 2004.
  • Domenech A. A: Manual Argentino de recarga. Bs. As. Edición 2014.
  • Fackler M. L.: Wounding patterns of military rifle bullets. International Defense Review.1/1989.

 

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