El Mosso que disparó a un vecino de Olot no pudo apuntar

 

El Mosso que disparó a un vecino de Olot no pudo apuntar.El Mosso que disparó a un vecino de Olot no pudo apuntar. ¡Por fin! ¡Qué alegría! Ya era hora que la prensa no especializada se hiciera eco de esto. Algunos llevamos años hablando y escribiendo sobre ello, pero siempre se nos ha mirado como a bichos extraños. Ahora, con alegría, veo que ha servido de algo tanto predicar y regar de artículos las páginas de revistas profesionales, abordando este asunto.

Supongo que los instructores anclados en la prehistoria policial y en las técnicas deportivas, ya no volverán a lanzar tantísimas pataditas a las espinillas de quienes llevamos años defendiendo estas tesis. El propio Carlos Belmonte Martínez, neurocientífico español de reconocido prestigio internacional y Premio Jaime I (1992), avala estas teorías.

Lean el siguiente artículo, no tiene desperdicio. Seguro que algunos encuentran coincidencias con artículos ya leídos. Ahí lo dejo.

Un informe dice que el mosso que disparó a un vecino de Olot no pudo apuntar.

Marta Rodríguez Font | Girona.

“EL MUNDO”. Lunes 12/11/2012

Un informe policial elaborado por el Jefe de la Unidad de Armas de los Mossos d’Esquadra concluye que el agente de los Mossos d’Esquadra que mató de un disparo a un vecino de Olot el pasado mes de marzo, no apuntó al tórax de la víctima porqué estaba en una situación de “estrés negativo o distrés” en la que “no es posible apuntar”. El letrado de la acusación particular, Benet Salellas, se ha preguntado en qué situaciones son capaces de apuntar los agentes y si este informe se puede trasladar a todo aquel que dispara con arma de fuego.

A petición del Juzgado de Instrucción número 1 de Olot que lleva el caso, para saber en la situación que se generó la muerte del vecino de la ciudad, si el agente tenía posibilidades de apuntar a una zona concreta, el informe de la Unidad de Armas de los Mossos concluye que “en situaciones traumáticas es prácticamente inviable apuntar en zonas reducidas de impacto”.

Los hechos a que se refiere el informe sucedieron el pasado 10 de marzo en los bajos del número 84 de la calle de les Tries de Olot, cuando los mossos acudieron al domicilio en respuesta a una petición de seguridad del SEM. En el piso había un hombre que, tras haber recibido una petición judicial, se encontraba armado con un machete en un estado muy alterado en el comedor del domicilio, donde también estaba su hijo de 4 años.

Según la versión policial, en un momento determinado, el individuo se abalanzó machete en mano sobre uno de los agentes y este disparó en “legítima defensa”. Esta versión no ha sido nunca respaldada por la familia de la víctima, que han mantenido que la actuación había sido totalmente “desproporcionada” porqué se había disparado directamente a una zona vital del cuerpo.

estres policialEl análisis hecho por la Unidad de Armas argumenta que en situaciones traumáticas o de amenazas, el cuerpo se encuentra en una situación de estrés “negativo” o “distrés”, que prepara el cuerpo para la lucha y la supervivencia, como una “respuesta natural”, y se producen unos cambios fisiológicos por una situación de peligro “impiden ver y utilizar los elementos de puntería”, justificando así que no se disparara a una zona que no pusiera en riesgo la vida.

Así, el informe mantiene que en el transcurso de una situación de peligro inminente por ataque con arma blanca, dada su naturaleza de amenaza mortal, el cuerpo humano experimenta una serie de reacciones fisiológicas para afrontar el peligro que afectan a muchos niveles, vista, oído, percepción cerebral, habilidades motoras, etc.

Se trata, detalla, “de limitaciones funcionales que provocan la perdida de las habilidades motoras finas “necesarias para el uso efectivo para armas de fuego”. Debido al aumento del ritmo cardíaco, hay perdida de la movilidad de los ojos y de la visión periférica a causa de la disminución del riesgo sanguíneo en estos, las pupilas se dilatan y entre otros efectos, el cristalino pierde su capacidad de ajuste y la vista se focaliza la persona o elemento que el cerebro identifica como amenaza para la integridad.

efecto tunel policiaEn ese momento es cuando “hay una perdida del campo de visión que se limita a un máximo de 90 cm por delante y detrás de la amenaza, circunstancia conocida habitualmente como “efecto túnel”.

Por eso, en cuanto a la posibilidad de apuntar, ante un inminente ataque de arma blanca, el jefe de la Unidad de Armas concluye que si se entiende “apuntar” en el sentido convencional a alinear el ojo dominante con el alza del punto de mira sobre el objetivo, “la respuesta es no, el cuerpo humano no está preparado para hacerlo en circunstancias traumáticas o de amenaza”.

Texto: Ernesto Pérez Vera

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