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El Stopping-Power y el Sistema Nervioso.

| Policial y defensa | 12 agosto, 2014

 

Poder parada munición y sistema nervisosoGran parte de lo que se lee sobre el poder de parada o Stopping-power es una mezcla de verdad, verdad a medias, mentira, rumor y leyenda, muchas veces propiciada por algunos fabricantes con intereses comerciales.

Una buena idea para adentrarse en el tema con ciertas garantías sería leer distintos libros como puedan ser los de Ed Sanow y Evan Marshall, el general J. Hatcher o el Dr. Gonzalo Fernández, entre otros que investigaron, visitaron las morgues, hablaron con las víctimas de los tiroteos y al final recogieron datos contrastados aunque en ocasiones llegaron a conclusiones dispares y otras veces complementarias.

Localización del tallo cerebral en el interior del craneo.

Localización del tallo cerebral en el interior del craneo.

Como reza la cabecera, el tema central de este artículo es hacer una revisión crítica de la relación entre poder de parada y el sistema nervioso. Para ello es fundamental que nos fijemos primero en lo que dice la teoría “clásica” del Stopping-power:

El tallo cerebral contiene un área llamada Sistema Reticular Activador que se encarga de mantener el estado de vigilia del ser humano. Los estímulos que provienen de la zona de la herida por donde pasa el proyectil producen intensos estímulos dolorosos que “sobrecargan” y bloquean al Sistema Reticular produciendo en según qué casos la pérdida de la conciencia en 1 ó 2 segundos, o sea que producen un “shock neurológico”, provocado por:

  • El momentum (o cantidad de movimiento del proyectil que depende de su masa y velocidad) especialmente por balas de gran diámetro, pesadas y baja velocidad como por ejemplo el .45 ACP.
  • Por efectos de la cavidad temporal. La cavidad temporal se produce en el momento en que el proyectil entra al cuerpo y se genera a medida que este es perforado por el mismo. Los tejidos son violentamente desalojados del lugar que ocupan debido a las fuerzas de choque que se generan en la porción anterior y se transmiten a este en forma radial. Al dejar de estar sometidos a las fuerzas del proyectil, por la propiedad elástica de los tejidos, estos tienden a recuperar su posición inicial, pero debido a la lesión producida, solo pueden hacerlo en forma parcial, quedando como resultado lo que se denomina cavidad permanente.

 

Bloque de jabón donde se puede ver con claridad la “cavidad temporal” y la trayectoria de una bala encamisada.

Bloque de jabón donde se puede ver con claridad la “cavidad temporal” y la trayectoria de una bala encamisada.

  • La ruptura repentina de alguna víscera hueca como el intestino, y también de otras como hígado y bazo, pueden producir un intenso estímulo doloroso que se transmite al Sistema Reticular Activador, el cual puede ser percibido como un shock neural y producir pérdida de la conciencia.

Esta teoría también nos dice que cuanto mayor sea la distancia a la que hayan sido desplazados los tejidos en la cavidad temporal, y mayor la cantidad de tejido destruido, mayor será la cantidad de estímulos dolorosos producidos y mayor será la posibilidad de “sobrecargar” al Sistema Reticular Activador lo que explicaría la pérdida brusca de la conciencia en 1 ó 2 segundos.

¿Por qué algunos individuos no se produce esta incapacitación inmediata?

libro de Marshall y Sanow

A la luz de nuevos estudios desarrollados por numerosos investigadores el libro HANDGUN STOPPING POWER puede haberse quedado desfasado en algunos aspectos.

Dicho lo anterior es sabido que una herida en el corazón (o en la arteria Aorta), por el impacto de una bala, puede permitir al individuo un intervalo consciente de 10 a 12 segundos antes de caer al suelo por paro cardíaco. Por esta razón el neurólogo estadounidense Dennis Tobin, en el libro de Marshall y Sanow, se preguntaba: ¿Por qué algunas personas caen inmediatamente después de haber recibido un disparo y otros resisten la incapacitación repentina y solo caen por la pérdida de sangre o por un disparo ubicado en la columna vertebral o en la cabeza?

La respuesta es que en individuos bajo el efecto de la heroína, la cocaína y otras drogas o simplemente con intensos estados emocionales o mentales, puede producirse un bloqueo de los impulsos aferentes al Sistema Reticular que se describen en la teoría del Stopping-power, haciéndolos, aparentemente, no reaccionar por un largo período de tiempo a heridas infligidas incluso por grandes calibres como el .44 Magnum o disparos de una escopeta calibre 12, hasta que comienzan a debilitarse por la pérdida de sangre con la consecuente pérdida del conocimiento por shock circulatorio.

Otras consideraciones complementarias

Aparte de lo que dice la teoría del poder de parada, es importante saber que en el Tallo Cerebral también se halla el Haz Vestíbulo Espinal el cual está encargado de mantener el tono en los músculos extensores de las piernas. Estímulos nerviosos provenientes de diversos lugares del cuerpo, especialmente por un “shock neurológico” originado por la penetración de un proyectil, pueden producir una inhibición brusca y pasajera del tono muscular y producir el doblamiento de las piernas y la consecuente caída del individuo herido, aunque no necesariamente inconsciente, como ocurría con el bloqueo del Sistema Reticular Activador.

El mecanismo de shock neurológico permite explicar también el efecto exponencial de disparos múltiples como sucede en las ráfagas de las pistolas ametralladoras o de escopeta con perdigones gruesos o postas. Dos o tres disparos simultáneos o sucesivos y repentinos, en un breve período de tiempo, pueden tener más efectos sobre el sistema nervioso para producir el shock que múltiples disparos de pistola separados por intervalos más prolongados. Esto apoyaría la teoría que se enseña en algunas academias policiales de EE.UU sobre el abatimiento del blanco que consiste en mantener el fuego hasta comprobar fehacientemente que el objetivo cae al suelo.

Calibres y colocación de los disparos

A lo descrito en la teoría de Sopping-power, el Dr. Gonzalo Fernández añade que la efectividad de acción en lo que respecta a inmovilización instantánea del herido, no es siempre sinónimo de la intrínseca capacidad letal de los proyectiles.

Para este doctor, la efectividad de acción se halla relacionada con la efectividad total, es decir, considerando otros aspectos como la precisión, colocación de los disparos, alcance eficaz, etc. Pero según él, esa efectividad debe ser analizada en cada caso ya que no puede pretenderse que un proyectil se comporte de modo idéntico frente a blancos de muy diverso volumen, densidad anatómica y vitalidad; ni tampoco en cualquier circunstancia de tiro.

Stopping power

Según él Dr. Gonzalo Fernández, la efectividad de los proyectiles depende más de la posibilidad de haber alcanzado estructuras indispensables para la acción, o de haber interrumpido centros nerviosos esenciales, que del diámetro de los mismos. Una bala de cualquier calibre que afecte al sistema nervioso central, es probable que sea inmediatamente incapacitante, además añade que la inmovilización del individuo no puede asociarse siempre a imposibilidad de acción, jugando gran papel la zona en que se ubica el daño, la velocidad del proyectil y la rapidez en la liberación de la energía.

Velocidad del proyectil

Ante el impacto de un proyectil, los tejidos son deprimidos absorbiendo la energía, deteniéndose cuando esta se agota, o saliendo al exterior si aún conserva velocidad suficiente para perforar los tegumentos en la zona opuesta al punto de impacto. El General J. Hatcher, del Ejército de USA, afirma que: Aún suponiendo que el proyectil no pudiera penetrar y que su energía fuese agotada en el choque, distribuyéndose entonces en la masa del sujeto, la fuerza del impacto no alcanzaría para derribarlo ya que hay una desproporción manifiesta entre el peso de un proyectil y el de un sujeto de talla media, como para que esto ocurra. En el caso de una bala del .45 ACP pesa 230 grains (o 14,84 gramos) y un sujeto de mediana talla pesa 67 kg. El peso del sujeto es 4.515 veces superior al del proyectil y para que éste pueda desplazar al individuo impactado, comunicándole el empuje necesario, es preciso dotarlo de una velocidad extraordinaria, ya que su peso no puede variar.

Dicho esto, para un “no experto” en la materia sería sencillo deducir entonces que a mayor velocidad, mayor capacidad de derribar al individuo. Pero la práctica muestra resultados diferentes ya que cuanto más alta sea su velocidad menor será el tiempo de recorrido a través del sujeto, y por lo tanto la liberación de energía será parcial en los contornos del recorrido.

Definitivamente el peso del proyectil y su velocidad serían solo determinantes al estar relacionados intrínsecamente con otras magnitudes. Lo que importa es la capacidad de transmitir la máxima energía en el menor tiempo posible, esto es lo que provocará las diferentes reacciones físicas y neurológicas que teóricamente neutralizarán al individuo.

9mm, 40 s&W y .45 HP

9mm, 40 s&W y .45 HP

Estas teorías coinciden con los testimonios de muchos heridos que describen, al recibir el impacto, sea cual sea su localización, no fueron desplazados si no que sufrieron una sensación de aflojamiento de los miembros inferiores, que se flexionan provocando la caída hacia delante. Si bien puede el lesionado, a veces, incorporarse de inmediato, lo más común es que se vea imposibilitado de hacerlo por algunos minutos.

La caída del herido se produce con más frecuencia en impactos que afectan a la región torácico-abdominal, el abdomen o miembros inferiores; pero sorprendentemente a veces también se produce la caida con impactos en zonas más alejadas, donde no se ve comprometida ninguna estructura vital, ni el individuo pierde el conocimiento. En estos casos, la caída depende de una súbita inhibición de los reflejos extensores, gracias a los cuales se mantiene la estática y hacen posible la marcha.

Un estímulo de intensidad adecuada y de carácter agresivo desencadena un conjunto de reflejos de integración medular, conocidos con el nombre de reflejos de retirada, reflejos flexores o reflejos de defensa, de carácter elemental y destinados a protegernos de agentes externos dañinos. Estos reflejos tienen como característica la de inhibir los reflejos que se integran en niveles superiores del neuroeje, y en especial los reflejos extensores mesencefálicos, gracias a los cuales es posible mantener la estática (reflejos antigravitatorios).

Para el Dr. Gonzalo Fernández no es obligatorio que dichos estímulos causen dolor, lo que contradice a la teoría del Stopping-Power, lo importante es que sorprenda a los receptores sensitivos y que su intensidad sea suficiente. A esto hay que sumar que cuanto más rica en terminaciones nerviosa sea la zona afectada, más fácilmente podrá inducirse dicha respuesta refleja.

Los impactos que liberan bruscamente una elevada energía producen una súbita inhibición de los reflejos extensores o antigravitacionales, induciendo la caída. En algunas zonas de rica inervación (abdomen, muslo, rostro, etc.) una intensidad menor puede producir la misma respuesta. Este sería, pues, un primer mecanismo para explicar la caída de un sujeto al ser disparado según el Dr. Gonzalo.

La inhibición es fugaz y provocada por lo sorpresivo del estímulo. A menudo no es persistente, permitiendo (si no existe herida seria) que el sujeto se reincorpore para huir o atacar. Sin embargo no todos los proyectiles tienen capacidad para actuar de este modo, y si bien existe un factor ligado a la región agredida, es evidente que cuanta mayor entidad tenga el estímulo aplicado, más fácil será observar la respuesta. Por lo tanto, los proyectiles capaces de liberar un mayor monto energético se mostrarán más activos desde este punto de vista, o sea tendrán mayor capacidad para derribar al herido (es decir, mayor Stopping-power).

Y aquí se pondría de manifiesto, según este autor, el segundo mecanismo que explicaría la caída del sujeto impactado y que en cierto modo coincide con la teoría “clasica”: En la zona que rodea el trayecto (cavidad temporal), los tejidos son desplazados violentamente sufriendo alteraciones diversas en un radio más o menos amplio, llegando a anular funcionalmente a los órganos encuadrados en la zona, con una depresión general de todas las funciones, y en especial, las del sistema nervioso central.

Como acabamos de ver, según este Doctor el poder de un proyectil para producir el shock (Shocking power) será mayor, o dicho de otro modo, mayor será su efectividad para derribar o inutilizar a un herido (Stopping-power) mientras mayor sea el montante de energía cedido y menor el tiempo consumido en dicha cesión.

Conclusiones personales

En la foto superior puede verse un individuo que recibió 26 impactos de bala antes de derrumbarse (13 del calibre .45 y otros 13 del 5,56 OTAN)

En la foto superior puede verse el cadaver de un individuo que recibió 26 impactos de bala antes de derrumbarse (13 del calibre .40 y otros 13 del 5,56 OTAN)

Me gustaría volver a destacar la reflexión que hacía el neurólogo Denis Tobin sobre al bloqueo de los estímulos aferentes al sistema nervisoso en personas bajo el efecto de las drogas o con estados emocionales alterados y una inquebrantable voluntad de vencer. Estos individuos pueden aguantar muchos impactos resistiendo de manera extraordinaria antes de caer abatidos.

Como hemos visto en este artículo, en el Stopping-Power intervienen multiples variables: distancia, situación física y psicológica del individuo a abatir, consumo de sustancias psicotrópicas, lugar de impacto, etc. Por lo tanto los únicos parámetros que podemos controlar serán, la forma, el peso de las puntas , y su velocidad con el objetivo de conseguir entregar la suficiente energía como para producir los efectos deseados en el agresor. Personalmente, despues de leer los diferentes trabajos sobre el tema, me inclino por una punta con el peso y la forma adecuada, antes que por la velocidad del proyectil.

Espero que con este artículo usted se haya hecho una idea de las diferentes opiniones que tuvieron los autores mencionados respecto a la relación entre el Stopping-Power y el Sistema Nervioso. Ninguna de las tendencias tiene que ser necesariamente incorrecta y como hemos dicho al principio algunas se complementan.

*Este artículo está basado en la interpretación de la monografía “Revisión crítica del poder de parada de los proyectiles de arma corta” redactada por el médico forense Oscar Enrique Vanzetti.

 

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2 Respuestas a “El Stopping-Power y el Sistema Nervioso.”

  1. avatar
    DIXON VILLANUEVA en 3 julio, 2019 @ 18:02

    Verdaderamente interesantes sus artículos. Muy agradecido.

  2. avatar
    DIXON VILLANUEVA en 3 julio, 2019 @ 19:35

    Verdaderamente interesantes sus artículos.

    Los valoro mucho desde mi condición de artista marcial (3° Dan Karate Shotokan), con conocimientos sobre boxeo, sambo, uso de armas contudentes, armas blancas y, algo menos, conocimientos sobre el uso armas de fuego: revolver, pistola y escopeta.

    En los últimos años he dedicado cierto tiempo a investigar sobre las variables y condiciones que pudieran influir en la eficacia de una técnica de ataque o de defensa, bien sea a manos libres, con algún bastón o cuchillo, y, de ser necesario, con alguna arma de fuego.

    Conceptos como masa, velocidad, cantidad de movimiento, energía cinética, fuerza, potencia, etc, están presentes en acciones que como ingeniero denomino fenómenos físicos que caen el campo de la Dinámica y/o de la Estatíca, haciendose mas complejos en la medida que consideramos parámetros como las condiciones y cambios fisiológicos, psicológicos y emocionales de los contendientes.

    En lugar de una bala, se lanza un puñetazo o una patada y dependiendo de su cantidad de movimiento, la zona con la cual se impacta, el sitio donde se impacta y las características físicas, emocionales y motivacionales de los rivales, se generará un resultado único e irrepetible que podrá o no cubrir sus correspondientes expectativas.

    Sinceramente, muy agradecido por la valiosa información que nos hace llegar.

    Dixon Villanueva.
    Maracaibo, Zulia. República Bolivariana de Venezuela.

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