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Eligiendo correctamente tu pistola

| Armas cortas, Policial y defensa | 23 marzo, 2018

 

La correcta elección de un arma Eligiendo correctamente tu pistola. La elección de un arma de fuego destinada al servicio policial o la defensa civil, es algo más complicado de lo que parece. Son muchos los factores que deben determinar la selección entre los distintos productos que el mercado actual ofrece, que no son pocos. Una vez se haya dirimido entre revólver o pistola, hay que decidir qué marca y modelo comprar. Esta es otra decisión trascendental. Un policía debe tener suficientes datos de cuanto se mueve en el mercado, y si careciera de dicha información debería buscar el asesoramiento de un instructor de tiro (de uno de verdad, no de uno de pacotilla).

pistola Star DKL 9 corto

Un arma como la Star DKL de simple acción y que dispara munición del 9 corto (.380 ACP) no es una opción cuando hablamos de portar un arma para seguridad personal.

Con frecuencia se ve y oye como algunos policías aconsejan adquirir determinadas armas, alegando que por el precio de venta sería una buena adquisición. A veces, en estos casos, solamente el precio del arma es lo único que de ella se conoce. En tales casos se refieren, casi siempre, a armas antiguas dotadas de mecanismos obsoletos y alejados de lo que un arma de defensa debe poseer. Estos eventuales consejeros se erigen en expertos o bien poseen un oscuro y escondido propósito de lucro para cobrarse una comisión por la venta del producto —muy frecuente—. Hago esta referencia por los que todavía siguen aconsejando protegerse con pistolas Astra 300, Star S, SS, D, DKL, Cub, etc., todas ellas dispuestas para disparar los calibres 9 mm Corto (.380 ACP), .22 LR, 7,65 mm (.32 ACP) o 6,35 mm (.25 ACP). Calibres que, aunque pueden producir la muerte, son de escasa eficacia y garantía para la defensa. A ello hay que sumar mecanismos de disparo exclusivamente de simple acción. A ver. Esto es como si un amigo quiere comprarse un coche para su disfrute diario y tratamos de convencerlo para que adquiera un SEAT 850, alegando en favor de la operación comercial que consume poco combustible y que su precio es muy bajo. ¡Pues claro!

Otros aconsejan las armas antedichas porque las ven salir a buen precio en las subastas de armas que periódicamente se realizan en las comandancias de la Guardia Civil. Estos últimos asesores no suelen tener mala fe al sugerir estas adquisiciones para uso defensivo, lo que ocurre es que simplemente no saben nada del asunto, aunque seguramente sumen muchos trienios de antigüedad en su empresa armada. En fin, que hay gente que no sabe que no sabe…

En ocasiones se da como consejo hacerse con armas muy grandes, armas con cañones de cinco pulgadas o más. Se presenta como ventaja la mayor precisión de tiro. La verdad es que es cierto, estos cañones deberían otorgar más precisión, ahora bien ¿quién porta muchas horas al día y muchos días al año un arma de esos pesos y tamaños? Al final, esas herramientas acabarán siendo abandonadas en un cajón de casa o en el armero de seguridad. En el mejor de los casos serán usadas exclusivamente para tiro de entretenimiento o deportivo, pero no para el fin que primeramente llevó a su poseedor a adquirirla, o sea, la defensa y seguridad personal.

armas para porte oculto

Para porte oculto tendremos que decantarnos irremediablemente por un arma  de tamaño compacto o subcompacto.

empuñadura pistolaSiempre se debe tener en cuenta el tamaño de la mano del tirador (la talla), algo muchas veces obviado por compradores y aconsejadores, razón por la que en las galerías de tiro se ven a tantos a profesionales empleando armas muy grandes en manos pequeñas o viceversa. La talla, importa. Esto es más frecuentemente observable entre las mujeres, quienes suelen poseer las manos de inferior tamaño a la de los hombres, recibiendo de dotación el mismo armamento que cualquier compañero varón. Un error muy grave, que  a veces impide a las féminas disparar en doble acción (DA).

La correcta elección de un arma

En USA los departamentos de policía suelen tener en dotación varias marcas y modelos de armas para adaptarse al tallaje de las manos de los policías.

Deberían tomar ejemplo las jefaturas de todos los cuerpos de policía de nuestro país, de muchos departamentos de policía norteamericanos. Allí se suelen tener en dotación varias marcas y modelos de armas, con la intención de dar a cada agente el arma más acorde a su condición física. No obstante, existen cuerpos de Policía Local en nuestro país cuyos jefes se han dejado asesorar por experimentados funcionarios a su mando. Se me viene a la mente el caso de la Policía Local de Aranjuez (Madrid), en cuya plantilla existen varias marcas y modelos de pistola para, del modo más oportuno, dotar a los funcionarios del arma más apropiada en virtud del tallaje de las manos.

Otro importante factor a tener presente por el funcionario que va adquirir el arma a título privado o por la unidad que la va a adoptar de modo oficial, es que llegue a comprender todos los sistemas mecánicos de disparo que existen en el mercado, así como sus ventajas e inconvenientes. Hablamos, pues, de las armas de simple acción (SA), de solo doble acción (DAO), de acción mixta —que funciona en SA y DA—, del sistema clásico de Glock (Safe Actión), etc.

Del calibre a seleccionar no se dirá nada en cuanto a las armas de dotación, pues, como en el caso de Andalucía (región a la que pertenece el autor del artículo), la Ley de Coordinación de Policías Locales ya establece que para las pistolas debe ser el 9 mm Parabellum y para revólveres el .38 Especial. La norma deja a criterio de cada cuerpo la elección de uno u otro tipo de arma. Y a nivel de los cuerpos estatales el tema también está zanjado desde hace años con el 9 Parabellum. Sí que habría mucho que decir respecto al tipo de proyectil a emplear: cada cuerpo es libre de usar el que quiera, excepto que por norma interna o autonómica —caso de cuerpos locales— se deba emplear uno concreto o se encuentre prohibido alguno en particular.

Cabe subrayar que si la adquisición del arma se efectúa a nivel privado/particular, para la defensa del agente en horario en el que se encuentre franco de servicio, es aconsejable elegir un calibre que además de proporcionar una buena capacidad balística también sea de fácil adquisición en armerías y galerías de tiro. De este modo se podrá conseguir munición con la suficiente facilidad como para poder entrenar con la frecuencia que requiere la necesidad de estar siempre habituado al uso del arma. Desde el punto vista logístico, también será muy acertado tener en el arma privada el mismo calibre que en el arma de dotación oficial. En consecuencia, se podría comprar munición con la misma facilidad y comodidad para entrenar con ambas armas.

cartuchos del calibre 10 mm AUTO

Los cartuchos del calibre 10 mm AUTO pueden quintuplicar el precio de los de 9 Pb.

Conozco casos de compañeros que adquirieron armas de los calibres .357 Magnum y 10 mm Automático (mejor coeficiente balístico que los calibres reglamentarios). Son policías que ni saben de armas ni les gusta entrenar con ellas, pero les pareció goloso tener un arma grande y contundente de calibre, aunque de él no supieran nada. Eso sí, alguien en una película les dijo que eran “la caña de España”. Si ya de por sí no les gustaba pasar por la galería para ejercitarse, menos aún les gustó pasar a comprar cartuchos cuando supieron:

  1.  Que la armería no tenía esa munición en existencia y que debía pedirla al distribuidor, con el consiguiente tiempo de espera.
  2.  El precio de la caja de cincuenta cartuchos.

¿Qué hicieron estos compañeros con sus armas? Pasó que durante años usaron en el cargador los primeros cartuchos que compraron, los de la primera caja de cincuenta unidades, y muy de vez en cuando dispararon alguno. Tiraron con cuentagotas durante muchos años, porque volver a comprar munición era excesivamente costoso. De todos modos, tirar no es entrenar. A veces, para colmo, debían esperar mucho tiempo hasta que la armería de su ciudad volviera a realizar otro pedido. En fin, pasó lo que tenía que pasar: que los hierros acabaron en el cajón de la ropa interior, donde criaron pelusa.

El policía que eligió el calibre .357 Magnum se dejó aconsejar, menos mal. Este pudo disparar con más de frecuencia que el otro. Usaba munición del calibre .38 Especial (compatible en revólveres recamarados para .357 Magnum), la cual es barata y fácil de conseguir en las tiendas especializadas y en los clubes de tiro. En ocasiones incluso la recibía como presente, de vez en cuando, pues es una munición abundante en estamentos deportivos y policiales. Los otros dos policías, los que terminaron gastando su dinero en armas del 10 mm Auto, optaron por inutilizar las pistolas para venderlas, pues nunca encontraron comprador para ellas.

Una vez elegido el arma, ya sea para trabajar o para portarla en franjas horarias de no trabajo, es aconsejable acompañarla de la funda adecuada. Vemos por ahí a personas con armas de máxima calidad portadas en fundas que proporcionan pésima o nula seguridad. A esto de la funda casi nunca se le presta la atención debida, siendo tan importante, o quizá más, como el propio arma. ¿De qué sirve tener una pistola de mil euros en una funda de diez pavos, si en el momento en el que se produce el ataque no se localiza el arma? No crean que esto es una exageración, se ve en muchos entrenamientos: funda y arma se pasean por casi todo el contorno de la cintura cuando se hacen cinco flexiones en el suelo y se corren diez metros. Esto pasa también con solamente moverse bruscamente para salir de la línea de tiro del agresor o al descender del coche. No quiero pensar dónde acabaría el arma si hubiera que correr doscientos metros detrás de un delincuente, saltar un muro o una alambrada y después forcejear el perseguido ya alcanzado.

elección arma defensa personal

Existen infinitas marcas y modelos de fundas, desde las más sofisticadas hasta las más sencillas y económicas. Hay fundas que requieren de hacer un curso para entenderlas y aprender a desactivar sus mecanismos de seguridad, algunas de ellas con mecanismos de desactivación totalmente antinaturales. Y otras carecen de todo respeto por la seguridad del arma y de su portador.

Recomiendo fundas construidas con materiales rígidos como el kydex u otros similares, con niveles de retención pasiva o de nivel I, para portar bajo la ropa (servicios de protección por ejemplo), y con nivel II para servicios uniformados. Puede ser una ventaja portar pistoleras con nivel III de retención, si bien ese tercer nivel solamente sería necesario activarlo en determinados casos (riñas tumultuarias, ferias, manifestaciones, etc.), cosa que se puede hacer con un leve toque dactilar. Un servidor utiliza una pistolera con dos niveles de seguridad cuando trabaja uniformado, pero dejando activado únicamente el primero, tras haber inutilizado de modo artesanal el segundo nivel.

Pregunten cuando tengan dudas, seguro que en su unidad o plantilla hay un agente con conocimiento y experiencia suficiente para guiarle por el buen camino. Saldrán muchos a darles consejos, pero en el fondo usted sabrá quien es el que de verdad sabe de lo que está hablando.

Texto: Ernesto Pérez Vera

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