Imagínate un mundo sin armas de fuego

 

imaginemos un mundo sin armas de fuego“Imagínate un mundo sin armas de fuego” así rezaba una pegatina que habitualmente podía verse en los parachoques después del asesinato del ex-Beatle John Lennon el 18 de diciembre 1980. La viuda de Lennon, Yoko Ono, encabezó este movimiento informando al mundo que iba a convertirse en la portavoz de Handgun Control Inc. (organización que más tarde pasó a llamarse “Brady Campaign to Prevent Gun Violence”).

Como hizo Yoko Ono, imaginemos un mundo sin armas de fuego. No es difícil, pero ojo, esa alegoría quizás no resulte tan idílica como piensan las hordas “progres” de los colectivos antiarmas.

¿Es la prohibición el camino a seguir?

Según aseguran los grupos prohibicionistas, el camino hacia un mundo sin armas de fuego, es promulgar leyes para prohibirlas. Podemos empezar por imaginar la aprobación de leyes que prohíban todo tipo de posesión de armas de fuego a aquellos que no formen parte del gobierno.

Es poco probable que funcionen bien los vetos locales. Para ello podemos tomar como ejemplo la Ley Sullivan de 1911, que impuso restricciones relativas a las licencias de armas de fuego en la ciudad de Nueva York. Aquella ley, que sesgó las libertades de los ciudadanos honestos, en ningún momento pudo llegar a controlar las armas “ilegales” que circulaban por las calles de la ciudad de los rascacielos.

El mercado negro siempre prolifera cuando se aumentan las restricciones y prohibiciones.

Me encantan las armas pero odio la violenciaEstá claro que las leyes afectan principalmente a quienes tienen la voluntad de cumplirlas, pero donde existe una necesidad insatisfecha, se encuentra también el modo de evadir ley. De esta manera llegamos irremediablemente al mercado negro, que prolifera siempre con más vigor cuando se aumentan las restricciones y prohibiciones.

Podemos incluso imaginarnos una prohibición de armas a escala nacional, o quizás, una prohibición a escala mundial. Durante más de un siglo, la heroína y la cocaína han sido ilegales en la gran mayoría de los países del mundo. Se han dedicado grandes recursos para suprimir su producción, venta y consumo. Muchas personas inocentes han sido asesinadas en el fuego cruzado de la “guerra contra las drogas”. A pesar de todo, la heroína y la cocaína están disponibles en las calles de cualquier gran ciudad, y en términos relativos a precios más bajos que en décadas anteriores. Mucho esfuerzo en la dirección equivocada y con pocos resultados.

Tal vez ni siquiera sirva una prohibición global. Tal vez la solución sea imponer la pena más dura posible, quizás así la ley pueda ser realmente eficaz. No haré mención a la pena de muerte ya que a Yoko Ono tampoco le gusta, pero… ¿Qué os parece cadena perpetua por posesión de un arma de fuego, o incluso por posesión de un solo cartucho?

La Ley de Armas de Fuego de 1974 de Jamaica contenía esta misma pena y tampoco fue suficiente. Una prueba de ello es que en agosto de 2001, el jamaicano Melville Cook comentó que “actualmente las únicas personas que no tienen una arma ilegal [en este país], son las que no quieren”.

El crimen violento en Jamaica está peor que nunca. Mientras los pandilleros y los policías de gatillo fácil cometen homicidios con impunidad, los únicos que no tienen armas son los ciudadanos que respetan la ley.

No obstante, el gobierno jamaicano quiso globalizar su política fracasada. En julio de 2001, Burchell Whiteman, el ministro de Educación, Juventud y Cultura jamaicano se dirigió a la Conferencia de Desarme de la ONU para exigir “la implementación de medidas para limitar la producción de armas a niveles que satisfagan las necesidades de defensa y seguridad nacional.”

Tiene guasa pero parece que Whiteman no se da cuenta que mientras se les permita tener armas de fuego a los gobiernos, habrá fábricas de armas para robar. Algunas de estas fábricas contarán con las medidas de seguridad adecuadas para prevenir el robo, incluso para evitar el robo por los empleados, pero en un mundo de unas 200 naciones, donde la mayoría son gobernadas por cleptocracias corruptas, no es descabellado pensar que algunas de esas “fábricas de armas gubernamentales” puedan convertirse en proveedoras del mercado negro.

Mejor volvamos a examinar nuestra estrategia. Más que desear leyes que nos brinden un mundo libre de armas, seamos más ambiciosos e imaginemos que todas las armas simplemente desaparecieran del mapa, incluidas las armas que están en manos del gobierno. Cerraríamos todas las fábricas de armas. Esto sin duda pondría fin al mercado negro.

¡Voilà!; ¡La paz instantánea!

 

¿La eliminación total podría ser la solución definitiva?

Tal vez, pero estarán de acuerdo conmigo en que no es muy difícil fabricar un arma “home made” que funcione. Como señala J. David Truby en su libro “Zips, Pipes, and Pens: Arsenal of Improvised Weapons”, hoy en día los diseños de armas de fuego modificados o improvisados están al alcance de cualquier ciudadano, sin grandes habilidades mecánicas, que no tiene acceso a las armas por otros medios”.

Cerrar las fábricas “oficiales” no pondrá fin al negocio de las armas de fuego.

En el artículo “Gun-Making as a Cottage Industry” (La elaboración de armas como industria casera), Charles Chandler observó que los estadounidenses tienen fama de ser verdaderos entusiastas de la industria casera, creando desde maquetas de barcos hasta las reformas de sus hogares. Una de las áreas en las que no han sido muy activos es en la fabricación de armas. Esto se debe, según explica Chandler, a la existencia de armas bien diseñadas que están fácilmente disponibles en el mercado.

La prohibición total de armas de fuego, o un plan de licencias altamente restrictivo que casi iguale a la prohibición, crearía un verdadero incentivo para transformar la fabricación de armas en una “industria casera”.

Esto ya está pasando en Gran Bretaña. A raíz de la prohibición total de la posesión de armas por civiles, impuesta por la Ley de Armas de Fuego de 1997, no sólo el país se encuentra inundado por armas importadas ilegalmente, sino que han brotado fábricas improvisadas para competir con los importadores ilícitos.

La policía británica tiene conocimiento de esto desde hace mucho tiempo. Scotland Yard confisca a menudo pistolas simuladas convertidas en modelos plenamente funcionales. Algunos talleres de reparación de automóviles en Londres sirven de tapadera para estas novedosas fábricas de armas ilegales. La policía localizó gente que estaba convirtiendo destornilladores en armas de fuego, e incluso produciendo armas camufladas como llaveros o mecheros en sus propias casas.

El cerrar la fábrica de Armas de Winchester y todas las otras dispersadas por la geografía de medio mundo no pondrá fin al negocio de las armas de fuego.

Copia “home made” de la pistola Beretta 92, que actualmente tiene de dotación la Guardia Civil

Copia “home made” de la pistola Beretta 92, que actualmente tiene de dotación la Guardia Civil

Consideremos el caso de Bougainville, la más grande de las Islas Salomón del Pacífico Sur. En Bougainville se produjo una sangrienta insurrección separatista contra de la dominación por el gobierno de Papua Nueva Guinea, apoyada y asistida por el gobierno australiano. Dicho conflicto, fue la confrontación más larga en el Pacífico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y provocó la muerte de entre 15.000 y 20.000 isleños.

Durante las hostilidades, que incluyeron un cerco militar de la isla, uno de los objetivos era el de privar de armas de fuego al Ejército Revolucionario de Bougainville (BRA: Bougainville Revolutionary Army). Esta táctica fracasó. El BRA simplemente aprendió a fabricar sus propias armas usando materiales y municiones sobrantes de la Guerra.

De hecho, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarme de la Región Asia-Pacífico (2001), se reconoció que el BRA, después de diez años, había logrado fabricar entre otras ametralladoras, una copia del fusil automático M16.

Todo esto nos obliga a cuestionar las verdaderas intenciones que había detrás de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el tráfico ilícito de armas ligeras. La Jefatura de la ONU, no puede ser tan tonta reconociendo lo bonito que sería el desarme mundial después de conocer los éxitos del Ejército Revolucionario de Bougainville.

Parece que vamos a tener que volver a revisar nuestra fantasía otra vez. Imaginemos ahora que no sólo desaparecieran todas las armas de fuego -todas y cada una- sino que también quedase totalmente prohibida la fabricación “casera”.

Esto último es un poco engañoso. Los talleres de reparación de automóviles, las personas con herramientas en sus casas, los revolucionarios y todos aquellos con habilidades en el mecanizado de piezas de metal, podrían fabricar un arma. Esto nos lleva a un camino paralelo al de la prohibición de las drogas.

A las ineficaces leyes antidroga se le han sumado otras normas secundarias para prohibir la posesión de los elementos que puedan utilizarse en la producción de las mismas. Pero las leyes para prohibir la posesión de materiales para fabricar armas tendrían que ser aún más amplias que las que prohíben los elementos para la elaboración de drogas.

Lo que en realidad tendríamos que hacer es controlar minuciosamente cada paso del proceso de fabricación casera de armas. Esto implica llevar un registro de todas las herramientas y el investigar a todos los fontaneros del país, (similar a las licencias de las farmacias), mecánicos de automóviles, y todos esos amantes del bricolaje armados con peligrosos taladros de batería y destornilladores. Además necesitaríamos poner un número de serie a cada tubería de acero (cañón de escopeta en potencia) e inscribir todos estos números de serie en un registro.

Pero, ¿qué pasaría si a pesar de estas medidas extremas, como sucede siempre que existe una fuerte demanda, el mercado negro floreciese en las calles de su ciudad? Tanto usted como yo conocemos la respuesta…

¿Un mundo ideal?

Imaginemos que, a pesar de todo lo escrito hasta ahora, ese mundo idílico y libre de armas de fuego quedase verdaderamente a nuestro alcance. Ha llegado el momento de examinar los resultados. Para esto, sólo hay que mirar atrás, al mundo en que vivían nuestros antepasados.

Mi vecino quiere prohibir todas las armas “En su casa no hay armas”. Por respeto a sus opiniones prometo no usar mis armas para protegerle.

Mi vecino quiere prohibir todas las armas “En su casa no hay armas”. Por respeto a sus opiniones prometo no usar mis armas para protegerle.

Sería falso decir que la vida en tiempos anteriores a las armas de fuego no era violenta. Los viajes por tierra, especialmente los de larga distancia, estaban llenos de peligros. Asesinos, ladrones, y otros delincuentes eran tan habituales antes como hoy en día.

En aquella época, la capacidad de las armas dependía en la fuerza muscular. Cuanto más fuerte eras, más las probabilidades del éxito tenías en peleas a corta distancia con armas blancas, o a larga distancia con el arco y las flechas o la jabalina. Esa habilidad para matar a personas inocentes con armas “del pasado” fue gráficamente demostrada el 8 junio de 2001, cuando Mamoru Takuma, antiguo empleado de un colegio, mató a ocho escolares apuñalándolos en la ciudad de Osaka, Japón, un país libre de armas de fuego.

En cuanto a la fuerza muscular, los hombres jóvenes por lo general vencen a mujeres, niños, y personas mayores. Por esta razón fueron los guerreros los que dominaron las sociedades de la Europa feudal libre de armas de fuego. En cambio los hombres débiles tenían que resignarse a una vida de trabajo y obediencia a cambio de un lugar dentro de las paredes del castillo cuando el mal acechaba.

Pero hay aún otro problema al imaginarnos que la pólvora no existe, cuando nos deshacemos de las armas de fuego, no nos deshacemos de todas las armas de proyectil. Con la llegada de la cerbatana hace unos 40.000 años, el hombre descubrió la eficacia de un tubo para concentrar el aire y apuntar un proyectil, haciendo inevitable la eventual aparición de armas de aire comprimido. Así, con o sin la pólvora, todo lo que hemos estado haciendo hasta ahora, concluye en nada más que intentar propulsar un proyectil usando un tubo.

Las armas de aire comprimido datan de los inicios del siglo XVII. Y no estamos hablando de la “Daisy” o de las escopetas de plomillos de las ferias. Aquí hablamos de armas muy peligrosas, armas sin pólvora que pueden arrojar proyectiles muy pesados a grandes velocidades.

Es necesario saber que antes de la llegada de las armas de cartucho metálico, las armas de aire comprimido eran consideradas armas muy peligrosas. De hecho, hace trescientos años las armas de aire comprimido estaban entre los rifles más potentes y precisos que existían, siendo sus mayores desventajas su alto coste y la complejidad de producción. A pesar de esto eran más fiables y podían ser disparadas más rápidamente que las armas de avancarga del mismo período.

De hecho el arma que fue llevada por Lewis y Clark en su histórica expedición através del oeste de Estados Unidos y que se usó satisfactoriamente para cazar animales, era un arma de aire comprimido del calibre .31. Eso sin tener en cuenta que las armas de aire fueron también utilizadas en algunas batallas y conflictos armados hace 200 años.

Además, desde estas líneas me gustaría recordarle a la viuda de Lennon que aunque las armas automáticas supusieron un gran avance en cuanto a poder de destrucción durante el siglo XX, los mayores instrumentos de muerte empleados durante los genocidios y otras matanzas en masa perpetradas a poblaciones desarmadas fueron el gas Zyklon-B, el machete y el hambre.

¿Y si no hubiera guerras, podríamos acabar entonces con las armas?

Imaginar un mundo sin armas de fuego es imaginar un mundo en el cual los fuertes controlan a los débiles, en el que las mujeres son dominadas por los hombres, donde las minorías sufren el maltrato y hasta la matanza en masa por las mayorías.

Un mundo sin armas de fuego sería mucho más peligroso y lleno de tiranos

Desarmar a la población es algo habitual en los regímenes tiránicos. En la imagen superior podemos ver el pasillo de la fama del control de armas.

Desarmar a la población es algo habitual en los regímenes tiránicos. En la imagen superior podemos ver el pasillo de la fama del control de armas.

Hablando sin tapujos, tengo que decir que un arma de fuego es lo único que le permite a una persona débil defenderse de un atacante fuerte. Como decía el autor inglés George Orwell, “Un rifle le da garras al débil.”

Las personas que anhelan un mundo libre de armas, además de ilusas, son ingenuas. Deshacerse de las “garras” no implica desearse del deseo de dominar y matar. Esas personas no admiten el hecho de que cuando los débiles están privados de las armas de fuego, los fuertes tienen acceso a otras armas, incluida la pura fuerza muscular.

samurai kirisute gomen

“kiri-sute gomen” Es una expresión japonesa que significa literalmente “cortar la cabeza”.

La única sociedad en la historia que exitosamente cedió las armas de fuego fue Japón en el siglo XVII, como se detallada en el excelente libro de Noel Perrin “Cediendo el Arma de Fuego: El Retroceso de Japón a la espada en la época 1543-1879”

El historiador Stephen Turnbull resume como una isla aislada y con una dictadura totalitaria, pudo deshacerse de las armas de fuego:

“Los recursos del dictador Hidéyoshi eran tales que su edicto fue llevado a cabo al pie de la letra. Así, la creciente movilidad social de los campesinos fue repentinamente revertida. Hidéyoshi había privado a los campesinos de sus armas. Después Iéyasu (el siguiente gobernante) comenzó a privarlos de su autoestima. Si un campesino ofendía a un samurai, este podía asesinarlo en el acto con su espada”.

Con el estatus inferior del campesinado, afirmado por el desarme civil, los Samurai disfrutaban el “kiri-sute gomen”, permiso a matar e irse. Cualquier miembro irrespetuoso de las clases bajas podía ser ejecutado por la espada de un Samurai.

Phohibición de armas de fuegoSin duda las leyes de desarme japonesas ayudaron a moldear una cultura de sumisión a la autoridad que facilitó la dominación de Japón por una dictadura militar imperialista en los años 1930, y que finalmente llevo a la nación a una guerra mundial desastrosa.

En resumen, el único país que creó una sociedad verdaderamente libre de armas de fuego, creó una sociedad de dura opresión, en la cual los hombres fuertes de la clase alta podían matar con impunidad a los de las clases bajas. Esto propicia que cuando un gobierno racista, militarista, e imperialista llega el poder, no existe ninguna manera efectiva de resistencia. El mundo libre de armas se convirtió justamente en lo contrario de la utopía ideada por John Lennon en la canción “Imagine”.

En vez de imaginar un mundo que carezca de una tecnología particular, ¿qué tal si imaginamos un mundo en el cual los corazones humanos sean más amables y en el cual las personas se traten con respeto y decencia?

Padre e hijo disfrutando de la caza

Si un mundo verdaderamente pacifico es alcanzable, o incluso si no lo es, vale la pena anhelarlo. No hay nada que ganar con el intento estéril de eliminar todas las armas, un resultado más valioso puede venir de un cambio en los corazones humanos.

Texto Dave Kopel, Paul Gallant, y Joanne Eisen 

Traducido y adaptado por S.H del artículo original A World Without Guns.Be forewarned: It’s not a pretty picture

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