Respuesta a las últimas mentiras del “Equipo Automatic Holster”

 

mentiras del “Equipo Automatic Holster”Respuesta a las útimas mentiras del “Equipo Automatic Holster”. Mi vecina se acaba de matricular en una autoescuela la mar de chachi piruli. El profe mola mazo: dice que es una estupidez colocarse el cinturón de seguridad nada más poner el culo en el asiento y arrancar el motor. Sostiene que él, que es tope guay, le va a enseñar una técnica monísima para que justo cuando se vaya a estrellar por alcance o incluso cuando la estén embistiendo lateral o traseramente, se percate a tiempo de lo que le viene encima; suelte el volante con rapidez y seguridad; se enganche el cinturón perfectamente y a tiempo; y todo, además, con más garantías de salir ilesa de la colisión, que si siempre llevara puesto el susodicho sistema de seguridad automovilística. Qué molón, el muy mamón.

¿Cómo se les ha quedado el cuerpo, eh? Les parece una aberración, ¿verdad? Doy por sentado que cualquier lector entenderá, sea cual sea su capacidad intelectual, que acabo recurrir a una invención, a un símil, que viene como anillo al dedo. Y es que cuando se produce un accidente de tráfico, se produzca éste del modo que se produzca, poco tiempo de reacción suele tener el conductor para iniciar maniobras esquivas más allá de la frenada, porque los volantazos desviantes de la trayectoria principal suelen dar pie a otros leñazos. O sea, que no da tiempo ni a decir ‘pescao frito’, dada la celeridad y las consecuencias del acontecimiento, cuando ya seguramente estemos estampados. Porque a ver, que alguien me diga si tres segundos antes de que un camión te empotre por detrás, sale del salpicadero una vocecilla, tipo Angeldriver, que diga: “Fulano, están a punto de mandarte a tomar por culo, ponte el cinturón que te van a endiñar a 120 por hora. Pero antes de nada frena un poco y avisa al resto del pasaje, para que también se coloque el cinturón; mira por los espejos retrovisores; controla el volante; suelta el cigarrillo y apaga la radio; etcétera; etcétera”.

mentiras del “Equipo Automatic Holster”

Durante un enfrentamiento armado, al igual que en un accidente de tráfico, apenas tendrás tiempo para reaccionar.

Imposible, ¿verdad? Todo el mundo sabe que resulta del todo inviable gestionar tantas posibles reacciones y emociones, cuando están a punto de destrozarte con un pepinazo. Sí, es verdad que muchas veces nos da tiempo a frenar y a hacer sonar el claxon, mientras nos cagamos en la madre de alguien. Pero gracias a Dios esos casos no son totalmente sorpresivos, sino que sobre ellos solemos tener algún grado de control. Pero cuando es un tercero el que tiene que frenar para no pasarte por encima, ¿te avisa con bastante antelación para que maniobres y te pongas el cinturón? Creo que no, ¿no?

Pues usemos el mismo sentido común a la hora de llevar o no llevar la pistola con la recámara preñada. Y oye, que cada cual luego se busque la vida a la hora de ponerse el cinturón de seguridad cuando ya estén dándole el zambombazo. Porque claro, si llevando activados los cinturones hay castañazos que se llevan por delante las vidas de los ocupantes de los coches siniestrados, igualmente es cierto que portando el arma presta para disparar te pueden volar los huevos y la cabeza, sin que te dé tiempo ni a pestañear. De todo hay, demostrando inteligencia y salud mental quienes buscan medias y porcentajes en la ciencia empírica.

Pero si viene alguien y te dice que siempre te va a dar tiempo a responder con eficacia, asegurándote que lo normal es que ante la parca sobren segundos, digo yo que habrá que mandar a tomar por ahí al absurdo susurrador de caballos sordos.  Hay quien para colmo te aconseja que no aprendas a hacer las cosas por ti mismo, sino que te compres una funda automática, que hasta resuelve encasquillamientos por ti. Y bueno, si esto te lo dice un instructor que da por hecho que hay mucha gente impreparada, cosa en la que no mentiría, ¿no sería mejor instar a esas mayorías a instruirse bien, sin tener que dejar en manos del azar y de las fundas mágicas el devenir y el resultado de las intervenciones de riesgo? Pues sí, eso es lo que haría cualquier docente mínimamente comprometido, serio y decente. Pero en algunas seseras manda más la plata que la integridad, a la hora de buscarse las habichuelas allende las jefaturas, los cuarteles y las comisarías.

Venga, ábrase la veda de los improperios contra mí, pero insúltenme con argumentos técnicos y científicos de peso, a ser posible basados, también, en experiencias reales. Y sin mentiras, por favor. ¡Ah! Pasear dentro de un coche-patrulla no es trabajar en la calle, eso solo es ir de un punto a otro, y punto. Trabajar y currarse la papeleta es bajar del coche y tirarse por los suelos, si encarta, con quien encarte. Ahí y así, día a día y noche a noche, es como se verifica si las botas resbalan; si el radiotransmisor se contornea por la cintura, si se queda pegado en su sitio o si se desprende de la pinza de sujeción; si el porta grilletes se queda fijo y cerrado o si, por el contrario, se abre y los grilletes acaban en el piso; y si las pistolas se alimentan ellas solitas o si las fundas se abren dejando el arma tirada en el suelo, a merced del bastardo de turno. Así es como se prueban y evalúan los equipos y materiales policiales, y no mintiendo peseteramente en la cola del cajero automático.

policia herido tiroteo

El uso de material no adecuado para el uso policial puede costar vidas

No saldremos del pozo de la ignorancia, ese oscuro y mierdoso medio en el que algunos nadan plácidamente, mientras sigan existiendo tantísimos instructores que solo saben aplicar sus arcaicos planes de adiestramiento y reciclaje, preocupándose más de sus actividades deportivas y comerciales que de sus alumnos. Seguiremos anclados, y además con rácana ansia, a demasiadas lecciones fantasiosas, porque cuesta admitir que lo que hacemos en las galerías no guarda paralelismo con los tiroteos de verdad, sino con los de las teleseries baratas, que tanto molan si en ellas aparecen bellas tetonas y tíos guapos a torso descubierto. Menos mal que la peña está despertando y abriendo los ojos, habiendo ya nuevas hornadas de formadores bien formados y comprometidos.

Qué sencillo, cómodo y hasta cobarde debe resultar enseñarle a la gente lo que debe hacerse en situaciones límite, incluso aunque el profesor no haya pasado por ello, gracias a Dios. Porque, vamos a ver, afortunadamente casi nadie dedicado a esta rama de la docencia profesional ha pasado a fuego a otros semejantes. Pero coño, estamos en el siglo XXI, donde a golpe de tecla uno puede ver hasta cómo se emplea un colonoscopio, ¡joder! Nunca antes en la Historia de la humanidad fue tan fácil saber y aprender. Nunca. Pero seguimos rodeados de personas que toman decisiones sin saber que no saben, siendo más peligrosas aún aquellas que se resisten a saber y las que nunca admiten sus errores, aun cuando fehacientemente se les acredite el patinazo. Chungos perfiles, malas personalidades. En definitiva, gente tóxica.

Por cierto, personajes anónimos que os identificáis como “Equipo AH”, me alegra que ya, por fin, vayáis enseñando la patita por debajo de puerta, si bien seguís sin mostrar vuestros rostros. Sabed que nada de lo nuevo que estáis esputando sobre mí me ofende, como que un servidor era el instructor de tiro de la Policía Local de La Línea de la Concepción y que por eso en julio de este año se pegó un tiro un agente linense. Aquello fue, sin duda alguna, un manifiesto alarde de impericia, que en absoluto me atañe ni salpica, porque jamás ejercí como instructor de tiro de aquel cuerpo. Jamás, fuera de las contadísimas veces que, a título particular, insisto que por mi cuenta, adiestré a siete u ocho funcionarios que requirieron mis servicios, no encontrándose entre ellos el autolesionado este verano.

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Funda Automatic Holster

Y no ocupé tal puesto porque, entre otras razones, allí no existe plan de tiro alguno. Sin embargo, el oficial que se pegó el taponazo declaró, de viva voz y por escrito, que su funda Automatic Holster de dotación produjo la alimentación involuntaria de la recámara, siendo advertida la incidencia por un tercero y no por él mismo. Y por lo investigado, comentado, divulgado, llevado y traído, la incultura en manejo de armas por parte de este funcionario fue la que originó el disparo, falta de bagaje descubierto gracias a la antinatural filosofía de vuestro estúpido y peligroso artilugio, digáis vosotros lo que digáis, que naturalmente será lo opuesto a lo que otros digamos. Pensaréis que os responsabilizo de todo mal patrio relacionado con el entrenamiento policial, mas en absoluto es así: vosotros no sois más que unos meros reforzadores del nefasto sistema aquí dominante, amén de unos desalmados aprovechados del desconocimiento y del miedo de vuestros propios compañeros.

Y por cierto, no os toquéis impúdicamente pensando que ocupáis gran parte de mi vida, como manifestasteis recientemente en la página Wakinaki Cádiz (Facebook). Enteraos ya, de una vez, que esto del tiro, de las armas, de los cartuchos, de los proyectiles y de las fundas, no es un negocio para mí, como evidentemente sí lo es para vosotros. Para mí es pasión desinteresada, desde que la actual licencia F era T, y la A era E, muchas décadas atrás. Deciros, por último, que llamar panfleto a En la línea de fuego (Tecnos, 2014) no hace más que confirmar la sabiduría del saber popular: no está hecha la miel para el hocico del asno.

Venga, nenes, os seguiré respondiendo con artículos, siempre que encarte.

Texto: Ernesto Pérez Vera