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Tiro deportivo de acción versus tiro policial

| Policial y defensa | 9 mayo, 2017

 

Tiro Deportivo de acción versus Tiro PolicialTiro deportivo de acción versus tiro policial. Quisiera comenzar este texto planteando la siguiente pregunta: ¿Alguien podría darme una definición más o menos clara, de lo que se entiende por “tiro policial”? A mi me parece bastante complicado hacerlo. En todo caso me atrevería a decir que no existe una definición completa que satisfaga a todos por igual.

Desde una perspectiva estrictamente “técnica” del manejo del arma, el “tiro policial” tiene bastantes similitudes con algunas modalidades deportivas del “tiro deportivo de acción”. De hecho, en la mayoría de competiciones desarrolladas en el ámbito policial, se utilizan los mismos parámetros (puntos/tiempo) para medir la eficacia y determinar el ganador. Si acaso, las restricciones hechas en el tipo de armas, los equipos y la condición de los participantes, suelen ser las únicas diferencias. Por lo demás, gana el que dispara más rápido y con más precisión, como en el tiro deportivo.

Se argumenta que existe una diferencia esencial entre la filosofía de supervivencia que subyace en los ejercicios desarrollados para el adiestramiento de agentes policiales, y los diseñados para el tiro deportivo de acción. En efecto, la filosofía de ambas modalidades es distinta, pero las habilidades “técnicas” y, me atrevería a decir que también las exigencias “mentales”, son muy similares.

jcj Juan Carlos Jaime

Tanto en el tiro deportivo como en tiro policial, la preparación mental constituye el 75% del éxito.

Acaso una persona que demuestra en la competición deportiva un nivel medio como tirador, llegado el momento de defender su vida, ¿no dispondrá de un plus de supervivencia sobre otra persona que apenas entrena? ¿Es que la competición no sirve para forjar el control mental? Si alguno de los lectores ha competido en serio, conoce la respuesta a esta última cuestión. Para el resto, decirles que el control mental constituye el 75% del éxito. Se comprueba que en este asunto también existe coincidencia con un elemento decisivo en un enfrentamiento armado, me refiero a la preparación mental.

Pese a este cúmulo de coincidencias “técnicas”, ya desde mis inicios en la Policía, percibí cierto distanciamiento entre los practicantes del denominado “tiro policial” y aquéllos que, como yo, practicábamos el tiro deportivo. Después de leer artículos, visitar páginas web especializadas, y contrastar opiniones, he deducido que, básicamente, hay dos formas de enfocar la cuestión.

En una, sus seguidores se afanan, sistemáticamente, en marcar diferencias entre el “tiro policial” y el resto de las disciplinas que implican el dominio de un arma de fuego. Para ellos el “tiro policial” es otra “cosa” distinta al tiro deportivo, pero no concretan exactamente en qué. Abundan en las diferencias, enfatizando los aspectos más extremos del trabajo policial, que evidentemente no se dan en la actividad deportiva.

La otra corriente, la representan los que han adoptado los recursos técnicos que difundió en su momento la modalidad de Tiro Práctico y los extrapolan, sin más a los programas de entrenamiento policial.

En su defensa, es justo reconocer que la eficacia de algunas de las propuestas técnicas aportadas por el Tiro Práctico, ha motivado su adopción por policías de todo el mundo. El empuñamiendo con los pulgares extendidos, la posición isósceles, la forma de sujetar los cargadores para introducirlos en el arma, entre otras, son algunos ejemplos de ello. De hecho en Estados Unidos, prácticamente todos los tiradores del “Top Ten”, imparten cursos en Unidades Especiales de las Policías y del Ejercito.

Personalmente, no me decanto por ninguna de estas tendencias, porque son parciales.

Se pueden transferir las destrezas adquiridas en el entrenamiento deportivo a nuestras técnicas de combate sin que entren en conflicto.

Quienes me conocen saben que me dedico al tiro deportivo desde hace muchos años, pero eso no me impide utilizar fundas de servicio con Nivel III de retención y disparar en menos de un segundo desde diez metros al centro de una silueta policial. También conozco como disparar desde un parapeto manteniendo la máxima cobertura. Practico las recargas tácticas y todas aquellas destrezas que considero me ayudarían en una situación comprometida de vida o muerte.

Sé para lo que entreno en cada momento e incluyo en él las habilidades que necesito desarrollar. Después de analizarlas he transferido a mis técnicas de combate destrezas adquiridas en el entrenamiento deportivo y de momento no he percibido que entren en conflicto.

Por lo tanto, diferenciar el tipo de entrenamiento según el fin pretendido, rotundamente, sí. Pero negar las destrezas que proporciona la práctica del tiro deportivo para el usuario de un arma, es negar la realidad.

Analicemos, brevemente, algunos de los factores que confluyen en situaciones de combate y veamos que recursos puede aportar el “tiro deportivo de acción”, para potenciar el coeficiente de supervivencia. Probablemente, me olvidaré de algunos, pero tampoco pretendo ser exhaustivo.

distancia tiro policialLa distancia: Se admite que los enfrentamientos se producen con mayor frecuencia entre 0 y 3 metros. Un competidor deportivo de nivel medio puede impactar a corta distancia (2 ó 3 metros), hasta 6 veces en la parte central de las tarjetas en un segundo. En caso de enfrentamiento real, sumémosle otros dos segundos más debido al factor sorpresa, total 3 segundos. También le restaremos dos disparos, teniendo en cuenta que disparará en DA y que la funda tiene algún nivel de retención, en total cuatro disparos. En resumen, 4 disparos en 3 segundos, no está mal.

Conclusión: La distancias cortas no son un problema para un tirador deportivo, por el hecho de serlo.

Iniciativa: Ante un ataque inesperado a corta distancia cualquier persona tiene un grave problema. Ni el tirador más rápido desenfundando evitaría ser herido. Posiblemente las mejores opciones de defensa no tendrían nada que ver con desenfundar o disparar rápido.

Conclusión: Es una cuestión de anticipación más que de reacción. En teoría policía con experiencia tendría mayor capacidad de percibir el peligro con anticipación.

funda tiro policial

Una mano: Por la dificultad que entrañan los ejercicios a una mano, los tiradores deportivos suelen practicar con asiduidad el tiro con “mano fuerte” y “mano débil”.

recorrido de tiroConclusión: Un tirador deportivo de nivel medio sabrá defenderse con una sola mano mejor que la mayoría de los policías, ya que es una técnica cada vez más abandonada en los entrenamientos policiales.

Movimiento: Constituye un punto fuerte del entrenamiento en el tiro deportivo. Moverse disparando y disparar sobre blancos móviles es uno de los pilares del tiro deportivo de acción.

Conclusión: Un tirador deportivo no tendrá excesiva dificultad en impactar sobre blancos reales en movimiento. Pero es poco probable que un policía medio sepa disparar en movimiento ya que estas destrezas no se suelen contemplar en los programas de entrenamiento.

elementos punteria pistolaNo uso de los elementos de puntería: Este aspecto constituye el caballo de batalla de los detractores del tiro apuntado. Mi experiencia docente me dice que si tuviéramos que enseñar a un policía que parte de cero, a disparar sin utilizar ni una sola vez los elementos de puntería, haría falta mucho tiempo y mucha munición. Aún así, dudo que lograra ser medianamente eficaz disparando por encima de los 2 ó 3 metros.
¿Realmente alguien encuentra que la habilidad de impactar sobre una batería de blancos a 25 metros en 5 ó 6 segundos, interfiere en la capacidad de hacerlo a 2 o 3 metros? Yo diría que no.

Probablemente, no sea el mejor ejercicio para entrenamientos de supervivencia, pero es un complemento que aporta un control del disparador y del retroceso excelente, lo que para nada va a perjudicarte en una situación de enfrentamiento real.

La alineación de los elementos de puntería, facilita dirigir el arma al centro del blanco con suma precisión. Repitiendo el gesto miles de veces, los músculos de los brazos memorizan la posición idónea de las muñecas, los ángulos de inclinación, la fuerza del agarre, la posición de los hombros y del cuerpo.

Con el tiempo el entrenamiento sistemático te libra prácticamente de la necesidad de “tomar miras”. Personalmente, cuando llevo la pistola a la cara, no busco las miras, sencillamente están ahí. Puede que os suene un poco extraño, pero si observáis algún vídeo de una competición importante de IPSC, comprobaréis que algunos tiradores que disparan con miras abiertas, realizan en ocasiones algún disparo extra sobre un mismo blanco, esto es porque “perciben” que alguno de los proyectiles no impactó en el centro del blanco. Han desarrollado la capacidad de apuntar y ver los disparos “entrar” mientras lo hacen, creedme, es así.

Conclusión: Queda claro que la capacidad de hacer blancos a 25 metros tomando elementos de puntería, no interfiere la capacidad de hacerlo a 3 metros, sin tomarlos.

Estrés: Es un ingrediente consustancial a todo reto o desafío. Una competición es un reto, no comparable a la intensidad de un enfrentamiento armado, pero a falta de otros métodos, sirve para conformar recursos mentales que ayuden a controlar las respuestas en situaciones límite.

Tanto el competidor experimentado como el agente veterano saben que el estrés es un “amigo fiel”, que acude presto en momentos de tensión. La ventaja de aquellos sobre otros competidores o policías, es que ambos han aprendido a extraer las partes positivas del estrés y a sobrellevar las negativas.

Conclusión: Las palpitaciones, las manos sudorosas, la sequedad de la boca, son reacciones programadas en nuestro organismo. Experimentarlas una y otra vez ayuda a conocerlas y a controlarlas. En este aspecto la competición tiene mucho que aportar.

La competición potencia la habilidad y el manejo del arma de fuego que sería muy difícil adquirir de otra forma. Te enseña a identificar y resolver una interrupción en poco más de un segundo, te acostumbra a desenvolverte bajo estrés y mejora la agilidad metal. Desarrolla el espíritu competitivo, la necesidad de ganar lo que, supongo, no debe venir nada mal en una situación comprometida y, por último, lo que creo que es más importante aún, te vuelve extremadamente seguro en la manipulación de un arma de fuego. En la competición, no se permite “romper” los ángulos de seguridad, ni laterales ni verticales. En cada desplazamiento hay que sacar el dedo del arco guardamontes sistemáticamente, igualmente durante los cambios de cargador y no hacerlo, supone la descalificación inmediata.

Después de lo dicho no quisiera, tampoco, que el lector extraiga la idea de que el entrenamiento deportivo es la solución. Al contrario, entrenar para sobrevivir en un enfrentamiento real requiere habilidades que el tiro deportivo no puede aportar. Es más, en ocasiones, algunas habilidades deportivas serían contraproducentes en un combate, otro día las comentaremos.

galería de tiro

Lo que trato de explicar es que es necesario saber aprovechar de cada modalidad de tiro, aquello que nos es útil en función del fin que pretendamos. No me fío de los “gurus” del tiro policial, ni tampoco de los “matasiete”. Creo que lo que necesita el “tiro policial” son “especialistas”, que al igual que los buenos entrenadores, analicen con rigor las situaciones de combate y en función de ello, diseñen programas sencillos, eficaces y realistas. Tomando de otras disciplinas todo lo que pueda ser útil para la supervivencia del policía. He expuesto mi opinión y he tratado de argumentarla pero admito otras ideas. ¿Hay alguna propuesta al respecto?

Texto:  Juan Carlos Jaime

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Una Respuesta a “Tiro deportivo de acción versus tiro policial”

  1. avatar
    Víctor J. Fernández en 16 mayo, 2017 @ 16:04

    Gran artículo. Es evidente que ambas modalidades guardan similitudes abrumadoras, eso es innegable, y que el tiro deportivo aporta mucho al policial, eso es algo que solo obviaría el ignorante que no es capaz de diferenciar una pistola de un revólver. Citas el estrés como compañero de fatigas en ambos casos, cierto y verdad que lo es, pero con cierto matiz que no debemos ni podemos pasar por alto. El estrés que se nos hace patente durante una competición nunca podrá llegar a compararse con el distrés que se puede presentar ante una intervención armada, ante un enfrentamiento a vida o muerte. Es lo que tenemos los humanos, que cuando nuestro pellejo se ve amenazado de gravedad reaccionamos de manera completamente diferente a cualquier otra situación estresante que se nos pueda dar. Esto se llama “miedo” y es una emoción totalmente natural y ancestral que acompaña al homo sapiens desde que el mundo es mundo, y en ninguna competición por importante que sea y cualquiera que sea su disciplina, un competidor se juega la vida, y es consciente al 100% de que eso es así. Por lo tanto lo que nos queda es procurar el diseño de ejercicios de entrenamiento policial adecuados y eficaces, sin perder de vista nunca, por supuesto, lo que de bueno tiene que aportar el tiro deportivo y que tú excelentemente en tu artículo apuntas. Gracias de nuevo por el artículo. Un saludo.

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